La Voz de Croacia

07:57 / 01.05.2022.

Autor: Veronica Vlaho

El soparnik y algunas costumbres de Dalmacia central

Soparnik

Soparnik

Foto: Grgo Jelavic / PIXSELL

Conozcamos con un poco más de profundidad a los habitantes de Poljica quienes, como buenos anfitriones, nos reciben con la historia del soparnik, una delicia local, una comida característica del campo, hecha con una masa rellenada con acelga y cebolla, que se come principalmente durante las celebraciones a lo largo del año, y que cuenta con la protección de origen de la Unión Europea. 

Ubicada en Dalmacia central, en las cercanías de la actual Omiš, se encuentra Poljica, nombre que se le asignó haciendo referencia a los campos en los que se extiende. En la época medieval, Poljica fue una República, que incluso contaba con sus propios estatutos, y era gobernada por líderes electos por los habitantes de los “katuni” o aldeas, doce en total. Esta región ofrece a quienes la visitan una muestra de sus arraigadas tradiciones, especialmente las culinarias.


"Es una comida de época de ayuno que se usaba en lugar del típico bacalao. Teníamos masa y acelga, y hacíamos el soparnik. Harina, agua tibia y sal. Primero hacemos una cruz, era una comida de pobres, también para la gente que trabajaba en el campo. Siempre había acelga. Tomo la acelga preparada, agrego cebolla, sal y aceite. Es acelga de mi huerta. Cuando vivía con mi madre, ella nos enseñó a prepararlo, y cuando ella no pudo hacerlo más, lo empezamos a hacer nosotros y ahora mis hijos", dice Ivanka Radmilo, cuya tarea principal, en el marco de la empresa familiar, es hacer el renombrado soparnik


Snježana Kordun, del Museo de Historia de Poljice, en Gata, nos cuenta un poco más sobre la historia de este plato tradicional: “El Soparnik se come desde el centro hacia los bordes, porque en el centro hay mayor cantidad de acelga. Esa primera porción la recibe la niña más joven de la familia, la segunda es para el niño más joven. Esa familia no tendrá hambre porque en el futuro esa niña aprenderá cómo hacer el soparnik y seguirá con la tradición, y ese niño se dedicará a labrar la tierra, a proveer para la familia para que juntos puedan construir su futuro".


Los habitantes de Poljica siguen eligiendo a su príncipe, si bien éste no tiene la misma función que tenía en tiempos de la República. Con orgullo, desde hace veinte años lleva el título Petar Rodić, que guarda todos los secretos del patrimonio de Poljica: “En territorio de Poljica hay 150 familias que viven del soparnik, hay once empresas agricultoras familiares que están registradas y son las que protegen esta tradición. Ante todo, es un honor ser príncipe de Poljica, pero es una gran responsabilidad si quieres mantener el título. Tienes que ser el primero entre iguales. Protegemos lo que hacían nuestros ancestros en territorio de la República de Poljica. Ahora trabajamos en el campo de la cultura. Tenemos tres ayudantes, tres pequeños príncipes, un tesorero, cada uno cumple con su función. En esta región viven actualmente unas veinte mil personas. Antiguamente, la gente se dedicaba a la ganadería en Alta Poljica, en Poljica central se dedicaba al cultivo de frutales, y la Baja, la más cercana al mar, era rica en olivares y viñedos".


En Srijane. Ante la iglesia de la Asunción de la Virgen, donde se encuentran enterrados los tres fundadores de la parroquia de Poljica. Allí obra la Asociación Etno Donja Poljica en la que, a través del canto, el teatro y el folklore, mantienen vivas las tradiciones del lugar.  

“Cuando tenía siete años, mi abuela me cargaba en sus espaldas mientras cantaba el Slavuj, y yo la escuchaba y cantaba con ella. Y donde nos presentábamos, yo empezaba entonando la canción y seguíamos con la Ojkavica. Mi madre quedó sola con tres hijas y sin techo. Yo era su mano derecha. Sabía hacer de todo. Y aprendí a valorar el esfuerzo de mi madre, y por eso seguí cuidando este patrimonio. Cuando fundamos la Asociación cultural, nos invitaban a todos lados", cuenta Marija Prelaz.


El historiógrafo Alfons Pavić construyó el puente sobre el río Cetina en Kostanje, en Poljice central. Ante Amulić nos presenta el lugar: “Este espacio delimitado, en el que sobrevive alguna viña, criada con grandes esfuerzos, es el espacio del que nuestros ancestros vivían, y en honor a ello, nuestra klapa lleva el nombre Pasika, que se originó cantando en la iglesia. Desde hace veinte años, desde cuando somos oficialmente una klapa, somos cantantes activos en la iglesia, en homenaje a nuestros padres y abuelos, que también cantaron aquí. En Kostanje también tenemos una klapa femenina y un coro de niños en la escuela de música del lugar. Son niños que viven aquí, que se educan aquí, nuestro pueblo no muere".


En estos veinte años esta klapa ha actuado en todo el mundo y ha sido premiada, pero lo importante para ellos es la amistad, el amor hacia el canto de klapa, el patrimonio que transmiten a las nuevas generaciones.

Nota original realizada por Tanja Rau. Traducción y adaptación: Verónica Vlaho

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