La Voz de Croacia

16:07 / 15.09.2026.

Autor: Adriana Grbeša

Dejaron Australia y regresaron a Croacia: Queríamos esto para nuestros hijos

Dejaron Australia y regresaron a Croacia: Queríamos esto para nuestros hijos

La historia de la familia Jurjević, del programa «Hrvatska moj izbor», es una historia de nostalgia, familia y de la perseverancia por mantener vivas la lengua, la cultura y la fe croatas en Australia, pero, ante todo, del deseo de regresar algún día a casa.

Se fueron para ganar dinero para las ventanas y las puertas


Frane Jurjević era el menor, el décimo de la familia. Algunos de sus hermanos y hermanas habían abandonado su tierra natal incluso antes de que él naciera. Cuando llegó por primera vez a Australia, a comienzos de 1987, conoció por primera vez a una hermana que se había marchado un año antes de que él naciera.


Frane y su esposa Milena ya habían comenzado a construir su casa en Croacia. Habían excavado el sótano, levantado las paredes y construido el forjado. El plan parecía sencillo.


—Bueno, si se presenta la oportunidad, vamos a irnos para ganar al menos lo suficiente para poner las ventanas y las puertas, para cerrar la casa —recuerda Frane.


Se fueron. Y desde aquella partida han pasado nada menos que 36 años.


«Nunca renunciamos a regresar»


Milena dice que, a pesar de los años pasados en Australia, nunca abandonaron el deseo de regresar.


—Como dijo mi esposo, vamos a ganar dinero para las ventanas y las puertas y volveremos. Por supuesto, pero nunca renunciamos a regresar —afirmó.


Sabían que el regreso no sería posible si sus hijos perdían el vínculo con Croacia. Por eso, desde pequeños, les enseñaron la cultura, la fe y la lengua croatas. Cuando en 1999 regresaron por primera vez a Croacia después de doce años y medio, tomaron una decisión importante. Empezarían a construir un puente entre Australia y Croacia.


En Canberra, los niños asistían a la escuela croata, iban a la iglesia, participaban en grupos de folclore y en secciones de teatro. La familia viajaba a Croacia, conocía a sus familiares, hacía amistades y aprendía las costumbres. El regreso era un tema constante en la mesa familiar.


La hija regresó con un hijo de la misma edad que ella tenía cuando se marchó


Ese vínculo con Croacia también se transmitió a la nueva generación. Martina Boljkovac dice que una de las principales razones para regresar fue su hijo. Quería que creciera en su patria, dentro de su cultura y su fe.


Su historia de vida, además, trazó un círculo casi increíble. Se marchó de Croacia con sus padres cuando tenía un año y regresó con su propio hijo, también de un año.


—Por eso creo firmemente que esta es la mano de Dios que nos tocó para que todos regresáramos así, juntos —dice Martina.


«La vida es muy corta»


El regreso no fue solo un retorno a las raíces. También fue una elección de una forma de vida diferente.


Martina describe la vida cotidiana australiana como una carrera constante: el bolso en una mano, el café para llevar en la otra, los auriculares en los oídos y siempre en movimiento.


—La vida es muy corta —dice, explicando que se preguntaron dónde querían pasar su vida y dónde tendría una mayor calidad.


Stipe Jurjević habla de manera similar. Para él, Canberra significaba más estrés, prisas, trabajo y obligaciones, mientras que en Croacia siente que tiene tiempo para las personas y para la vida cotidiana.


—Aquí realmente sientes que tienes la cabeza despejada —describe.


Los niños descubrieron la libertad en Croacia


Valentina Čorak recuerda especialmente algo que la sorprendió después de Australia: la libertad de la que disfrutan aquí los niños.


Cuando su hijo le preguntó por primera vez si podía ir solo con sus amigos al parque, no podía imaginarse simplemente dejándolo ir allí.


—Fui detrás de él y me senté en el parque, hasta que mi hijo me dijo: «Mamá, no necesitas estar aquí» —contó.


Necesitó tiempo para acostumbrarse.


—Aquí eso es normal, lo cual es maravilloso, porque eso es precisamente la infancia —dice.


En Croacia también emprendieron sus propios negocios


El regreso no significó renunciar a las ambiciones profesionales de los miembros de la familia. Stipe puso en marcha en Croacia su propio negocio relacionado con la rehabilitación y las terapias físicas, y afirma estar muy satisfecho con la evolución de la empresa.


Martina y Valentina trabajan en un proyecto de plataforma digital para el turismo náutico que debería permitir a los proveedores locales presentar sus servicios y contribuir al desarrollo del turismo náutico en la costa croata. Sin embargo, la familia también habla abiertamente de que la adaptación después del regreso no fue sencilla.


Milena dice que el primer año no fue fácil y que el dinero no fue el principal problema. Después de décadas viviendo bajo otro sistema, hicieron falta tiempo, paciencia y nervios para adaptarse a la vida en Croacia.


«No tenemos allí este aire y esta gente nuestra»


Frane quizá describe de la manera más sencilla aquello que les faltó durante todos esos años. Casi todo lo que tenían en Australia, dice, también lo tienen en Croacia. Pero había algo que no tenían.


—No tenemos este aire, como decimos en Dalmacia. No tenemos a nuestra gente alrededor —añadió.


Echaba de menos precisamente esa forma de vida: la posibilidad de saludar a alguien desde cien metros de distancia, decirle algo y sentir cercanía con las personas que te rodean.


—Es esa mentalidad, esa forma de vida... en ningún lugar es comparable a la de aquí, entre los nuestros —afirmó.


«Regresen, porque aquí es donde mejor se vive»


Después de su propia experiencia de regreso, Milena tiene un mensaje claro para los croatas que todavía viven en la diáspora.


—Si realmente amas esta tierra, y creo que muchos croatas en la diáspora aman esta tierra, regresen porque aquí es donde mejor se vive —subrayó.


En particular, señala que el miedo a no dominar suficientemente la lengua croata no debería ser un obstáculo para regresar.


Y Martina, después de años de vivir entre Australia y Croacia, resume su decisión de manera sencilla: estamos muy contentos de estar aquí... y queremos quedarnos aquí hasta el final de nuestras vidas.

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