Desde Posušje, en Herzegovina, y el litoral croata de Bribir hasta la Córdoba argentina, los canteros croatas dejaron una huella imborrable en una de las ciudades más grandes de Argentina. Con sus propias manos construyeron monumentos que hoy son símbolos de Córdoba y, casi un siglo después, sus descendientes continúan con la tradición familiar y mantienen vivo su vínculo con Croacia.
Su extraordinaria historia llega a través de la serie «Nuestra gente, sus lugares», en la que Matija Jerković nos guía tras las huellas de los emigrantes croatas en América del Sur.
Del paisaje kárstico croata a los monumentos argentinos
Durante la década de 1920, numerosos canteros croatas llegaron a la ciudad argentina de Córdoba en busca de trabajo y una vida mejor. La mayoría procedía de Herzegovina y del litoral croata, especialmente de Bribir.
Los conocimientos que habían traído de su tierra natal pronto adquirieron un gran reconocimiento. Trabajaban la piedra extraída de las canteras cercanas, construían casas, escuelas y edificios públicos, y participaron en la creación de algunos de los monumentos más conocidos de la ciudad.
Entre ellos se encontraba Tadija Bago, originario de Posušje, cuyo bisnieto, Agustín Negrete, continúa hoy con el oficio familiar.
—Estoy agradecido y feliz de tener antepasados como ellos, que nos transmitieron el oficio de cantero y nos inculcaron el amor por la piedra, tanto a mí personalmente como a toda nuestra familia —destaca Agustín.
Símbolos de Córdoba construidos por manos croatas
Una de las mayores obras realizadas por los canteros croatas fue la construcción del canal de piedra de La Cañada, tras la devastadora inundación de 1939. Su trabajo contribuyó a proteger la ciudad de nuevas inundaciones, y sus muros de piedra siguen siendo hoy testimonio de su extraordinaria habilidad constructiva.
Los maestros croatas también participaron en la construcción del famoso Arco de Córdoba, uno de los símbolos de la ciudad. Resulta especialmente interesante que los escudos de las provincias argentinas que adornan esta construcción fueran esculpidos precisamente por un croata.
—Lo que hicieron mi abuelo y sus compañeros dejó una huella enorme en la ciudad y en toda la provincia —afirma Agustín con orgullo.
Pasan las generaciones, pero el amor por Croacia permanece
Aunque han pasado casi cuatro generaciones desde la llegada de los primeros canteros croatas, sus descendientes siguen esforzándose por preservar su identidad croata.
Cristian Šprljan, uno de los miembros activos de la comunidad croata de Córdoba, destaca la importancia de mantener los vínculos con la patria de sus antepasados.
—Nosotros, que en su mayoría nacimos aquí, en Córdoba, hacemos un gran esfuerzo por preservar nuestra identidad. Queremos sentirnos parte de Croacia, porque eso es precisamente lo que somos —afirma Cristian.
San Jerónimo, nacido en Dalmacia y patrón de esta ciudad argentina, representa también un vínculo especial entre Croacia y Córdoba.
Córdoba vuelve a reunir a los croatas de América del Sur
La comunidad croata de Córdoba también está preparando el Encuentro de la Diáspora Croata de América del Sur, que reunirá a descendientes de emigrantes croatas procedentes de distintos países del continente.
Para los anfitriones, se trata de mucho más que un simple encuentro.
—Solo imaginar que algún día tendremos a Croacia aquí, en Córdoba… Para nosotros sería la realización de un sueño —expresa Cristian Šprljan.
La historia de los canteros croatas no es solamente el testimonio de personas que construyeron una ciudad argentina con sus propias manos. También es la historia de generaciones que, lejos de su patria, lograron preservar lo más valioso: sus raíces.
Porque la piedra que los emigrantes croatas incorporaron a Córdoba sigue en pie hasta hoy, al igual que el vínculo de sus descendientes con Croacia.