El 10 de octubre de 1991, Vukovar vivía uno de los días más difíciles de su heroica defensa. Miles de proyectiles caían sobre la ciudad, las fuerzas enemigas rompían algunas de las posiciones defensivas y se libraban sangrientos combates cuerpo a cuerpo en las calles. A pesar del agotamiento y de haber quedado sin electricidad, agua ni líneas telefónicas, los defensores croatas lograron frenar a los atacantes y defender una vez más la ciudad, que se había convertido en un símbolo de la resistencia croata.
Miles de proyectiles y una incursión enemiga en la ciudad
El 10 de octubre de 1991, Vukovar llevaba ya 48 días sin electricidad, agua ni servicio telefónico. Los habitantes vivían en condiciones casi inimaginables mientras los ataques del Ejército yugoslavo se volvían cada vez más feroces.
Una nueva oleada de destrucción comenzó a las cinco de la mañana. Se dispararon miles de proyectiles desde Borovo Selo, Petrova Gora, Trpinja y Negoslavci.
Bajo la intensidad de los fuertes ataques, la línea defensiva frente a Negoslavci cedió. El Ejército yugoslavo y las unidades chetniks lograron penetrar en ciertas zonas de la ciudad.
Se produjeron dramáticos combates cuerpo a cuerpo. Tras detener al enemigo en una posición, los defensores de Vukovar corrían hacia el otro extremo de la ciudad para impedir una nueva incursión.
Sangrientas batallas en Sajmište y Trpinjska Cesta
El primer gran ataque se prolongó hasta las 15:00 horas. Los defensores croatas lograron repeler a las fuerzas enemigas, causándoles —según los registros de la época— unas 150 bajas. También destruyeron un tanque.
Sin embargo, apenas hubo tregua.
Tan solo dos horas después, a las 17:00 horas, comenzó un nuevo y feroz ataque. Unos 500 soldados enemigos, respaldados por artillería pesada, intentaron nuevamente tomar posiciones clave en Sajmište y Trpinjska Cesta.
Una vez más, los defensores lograron frenar el avance del agresor. Según los informes de la época, el enemigo perdió otros 50 soldados, y las fuerzas croatas incluso consiguieron avanzar la línea defensiva.
La ciudad sobrevivió un día más, pero lo peor estaba por llegar.
A pesar de desplegar unidades especiales entrenadas en Serbia, el agresor no logró su objetivo.
Vukovar había logrado defenderse con éxito una vez más. No obstante, tras aquella victoria quedaban hogares en ruinas, defensores exhaustos y miles de civiles que temían por sus vidas cada día dentro de la ciudad sitiada. Uno de los reporteros de la época escribió una advertencia que resultaría dolorosamente profética: ¡era difícil siquiera imaginar qué podría ocurrir si el enemigo lograba irrumpir en la ciudad!
Tan solo 39 días después, el 18 de noviembre de 1991, Vukovar cayó en manos del agresor.
Sin embargo, su heroica defensa, el valor de sus defensores y los sacrificios de sus habitantes permanecen grabados para siempre en la historia de Croacia.
Aquel día de octubre, Vukovar resistió con firmeza una vez más. La ciudad estaba siendo devastada, pero su resistencia permanecía inquebrantable.