La Voz de Croacia

17:37 / 04.06.2026.

Autor: Veronica Vlaho

Un proyecto para salvar delfines y tortugas del Adriático

Delfines
Delfines
Foto: Sime Zelic / PIXSELL

Una de las comunidades de delfines mulares mejor estudiadas del Mediterráneo habita en las aguas de Lošinj. Alrededor de 200 ejemplares, una especie aún en peligro de extinción, han sido monitoreados por biólogos marinos durante aproximadamente 30 años. La población se mantiene estable por ahora, según expertos del Instituto Plavi svijet de Mali Lošinj, cuya principal labor es la investigación de vertebrados marinos y su protección.

“Hemos estado monitoreando la relación de parentesco entre las crías. Un colega trabaja actualmente en el estudio genético, lo que nos permitirá comprender mejor sus relaciones, y ese es el núcleo de nuestra investigación. Sin embargo, a lo largo de los años también hemos comenzado a trabajar en otras zonas del Adriático, por lo que colegas en Vis también realizan investigaciones similares y estamos intentando obtener una visión más amplia de todo el Adriático”, explicó la profesora Jelena Basta, presidenta del Instituto Plavi svijet para la Investigación y Protección Marina.


A diferencia de los delfines, que a menudo interactúan con las personas, las tortugas marinas son bastante tímidas. Las más numerosas, sobre todo en la zona norte del Adriático, son las tortugas bobas.


“La zona norte del Adriático es menos profunda que el resto del Mediterráneo, lo que constituye un hábitat ideal para su supervivencia. Viven bajo el agua, pero necesitan salir a la superficie de vez en cuando. En invierno, se encuentran en un estado de semi hibernación. Este es uno de los dos hábitats más extensos del Mediterráneo”, añade.


Las tortugas marinas, incluida la tortuga boba, son uno de los grupos más amenazados del mundo. Su mayor amenaza son los aparejos de pesca en los que quedan atrapadas accidentalmente. Se estima que cinco mil tortugas quedan atrapadas cada año en redes de arrastre de fondo en el mar Adriático.

Tortuga boba

Tortuga boba

Foto: Sasa Miljevic / PIXSELL

“Cada vez se ven más tortugas heridas flotando desorientadas. Los pescadores suelen saber cómo capturarlas, pero ¿qué hacer con ellas? Antes, esto se hacía de forma esporádica y sin planificación. Gracias al proyecto NETCET, surgió la oportunidad de abrir un centro de recuperación, y hoy cuentan con las condiciones necesarias en piscinas“, señala Basta.


El centro de recuperación de tortugas del Instituto Plavi svijet comenzó a funcionar en 2013. Está equipado con quirófanos, piscinas de cuidados intensivos y piscinas de recuperación a largo plazo.


“Algunas permanecen allí mucho tiempo, otras se recuperan con bastante rapidez. Hay casos en los que sufren hipotermia, están exhaustas y las encuentran. Luego se recuperan con terapia vitamínica, entran en calor, recuperan energías y regresan al mar”, explica.


En primavera, cuando el mar se calienta, las tortugas fortalecidas son liberadas de nuevo en el mar. En los últimos años, las praderas marinas han disminuido en cantidad en el archipiélago de Lošinj, por lo que la posidonia oceánica se ha convertido en un tema de interés para los biólogos marinos de Plavi svijet.


“Nos dimos cuenta de que mucha gente en la isla desconoce qué es la posidonia; la perciben como algo malo y negativo, algo que hay que eliminar. Partimos de esa premisa y trabajamos mucho con las escuelas; ese es nuestro objetivo: concienciar sobre la importancia de la posidonia”.


“Y no solo sobre ella, sino sobre todo el mundo marino. El programa educativo de Plavi svijet ofrece una docena de talleres interactivos temáticos para participantes de diferentes edades e intereses que fomentan el pensamiento crítico sobre el impacto humano en el medio marino”, concluye Basta.


Nota: Mirela Hunček/B.M.V./Eko zona/HRT

Traducción y adaptación: Verónica Vlaho


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