Lavatorio de pies
Foto: Zvonimir Barisin / PIXSELL
La Semana Santa, último periodo de la Cuaresma establecido en el siglo IV, comienza el Domingo de Ramos y termina con la Pascua de Resurrección. Esta Semana conmemora los últimos momentos de la vida de Cristo, su pasión y su muerte. Los días principales son el Domingo de Ramos, en el que se recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; el Jueves Santo, que recuerda la Última Cena; el Viernes Santo, que conmemora la Pasión de Cristo, y el Sábado Santo, cuando Cristo descansa en el sepulcro.
El Jueves Santo recuerda la Última Cena de Jesús, que compartió con sus apóstoles, y momento en que instituyó la Eucaristía. Siguiendo sus palabras “Haced esto en memoria mía”, los fieles celebran cada domingo la Eucaristía. Con frecuencia encontramos pinturas de la Última Cena en los refrectorios, sobre todo en los de los monasterios, seminarios, internados o instituciones académicas cuya arquitectura es sencilla, pero decorados con frescos u obras de arte. La obra más famosa de la Última Cena es la de Leonardo da Vinci, en el refrectorio del Monasterio de Santa María de la Gracia, en Milán. Según los especialistas en Historia del Arte, en esta obra la tensión dramática entre la representación de la institución de la Eucaristía y el anuncio de la traición de Judas, alcanza su punto cúlmine.
Hoy comienza el Triduo Pascual, durante le cual los católicos celebran las verdades fundamentales de su fe. El Jueves Santo, en la Misa de la Cena del Señor, los sacerdotes lavan los pies de los fieles como ejemplo de servicio y amor mutuo. Este año nuevamente las mujeres pueden participar de este rito, que había establecido el Papa Francisco al lavar los pies de las mujeres en la prisión italiana de Rebibija.
El Jueves Santo, el Papa León XIV celebrará la Misa de la Cena del Señor y el tradicional rito del Lavatorio de pies (no se celebran misas matutinas, excepto aquella en la que el obispo bendice los santos óleos). Según el calendario de celebraciones litúrgicas publicado en Vatican News, la ceremonia será a las 17.30 hora de Roma, y la ubicación exacta suele mantenerse en secreto hasta el mismo mismo del evento, por respeto a la privacidad de los participantes. El comunicado del Vaticano indica que será en una de las cárceles cercanas a Roma. Este acto simboliza la humildad y el servicio de Jesús al prójimo. El Papa León XIV seguirá con la tradición, visitando a grupos de marginados como presos, refugiados o enfermos, en lugar de celebrar la ceremonia en la Basílica de San Pedro. El Lavatorio de pies se basa en la exhortación del Señor en Juan 13,15: “Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes”. De esta forma, y desde 1956, cuando razones pastorales lo recomiendan, se puede celebrar el Lavamiento de pies en la liturgia del Jueves Santo después del Evangelio de San Juan, siendo una expresión de servicio y ayuda mutua en la comunidad.
“Que la Semana Santa no se limite a los signos externos, sino que se convierta en un tiempo de renovación personal”, dijo el Obispo Željko Majić en la Catedral de San Buenaventura, en Banja Luka, haciendo hincapié en la importancia de la participación en las celebraciones litúrgicas, las oraciones y las confesiones.
Las amas de casa juntaban huevos para la Pascua
Foto: Hrvatska etnografija / Matica hrvatska
Ante Sekulić, investigador de Vojvodina y experto en las costumbres de los croatas de Bačka, escribió que, durante la Semana Santa, la gente iba a la iglesia el miércoles, el jueves y el viernes. En su libro “Moj Nenadić” afirma que, al final del miércoles, la mayor parte del trabajo debía estar hecho para que el Triduo Pascual pudiera dedicarse a las ceremonias y a la preparación espiritual para la Pascua. Por lo tanto, el Jueves Santo no se trabajaba en el campo y, por la noche, todos debían asistir a misa, tras lo cual se desmontaba el altar, se retiraban todas las decoraciones se llevaban las velas lo más lejos posible, incluso fuera de la iglesia.
El libro “Etnografía croata”, de Ćapo, Muraj, Vitez, Grbić y V. Belaj, publicado por la Matrix croata, cuenta que las campanas de la iglesia se atan el Jueves Santo y se desatan el Sábado Santo, y que se utilizan instrumentos de percusión de madera para llamar a la oración en la iglesia. En los pueblos, ésta es una actividad que realizan los niños, a quienes se les cuenta que las campanas han volado a Roma para la bendición del Santo Padre. En la iglesia no se utilizan ni las campanas frente a la sacristía, que marcan el comienzo de la misa, ni las campanas junto al altar, que anuncian la consagración.
Autora: Mirjana Žugec Pavičić; Traducción: Verónica Vlaho
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