Davor Krellac García, boliviano de raíces croatas, afirma que en Bolivia se tienen registros que desde mediados del siglo XIX (1850) nombres de neto origen croata ya eran conocidos en la ciudad minera de Potosí, la más próspera y pujante desde la colonia española.
- En esa época fue el inicio de la llegada de los primeros inmigrantes croatas a territorio boliviano. En ese entonces en Croacia se tenía conocimiento de la existencia de ricos yacimientos de minerales como el oro y la plata en Bolivia; el cobre, oro, guano y salitre en Chile y Perú. El primer proceso inmigratorio notorio a Bolivia fue entre 1890 y 1914 (Primera Guerra Mundial), oscilando alrededor de 1.500 los inmigrantes. De algunos que llegaron en este periodo no figuran con precisión sus nombres en los registros de “Extranjería”, ya que los apellidos eran mal escritos, registrados a simple oído, o copiados sin el debido cuidado de mantener la concordancia al original. Además se los registraba con dudosa nacionalidad.
Es así que en la ciudad de Oruro, de vocación minera por excelencia, a principios del siglo XX se reconoce a la colonia eslava como la más importante de Bolivia, entre residentes permanentes y los que paulatinamente llegaban de la ciudad chilena de Antofagasta.
Los residentes eslavos supieron cultivar la vida social, cultural y patriótica, por lo cual el 25 de agosto de 1912 decidieron fundar la Sociedad Slava Mercantil de Socorros Mutuos de Oruro, la primera sociedad de ayuda y beneficencia en Bolivia con estatutos definidos - señala Davor Krellac.
- A partir de 1922 nuevos grupos comienzan a llegar a Bolivia, principalmente familiares y amistades de antiguos residentes. La presencia de croatas se hace masiva en todas las latitudes bolivianas, esta nueva corriente se incrementa otra vez después de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de ellos procedían de las islas de Brač, Hvar y Vis, de la costa firme de Dalmacia y del litoral de Croacia, sumando 10.000 inmigrantes hasta el año 1960.
En los años 20, por los cambios políticos, se cambió el nombre a Sociedad Yugoslava de Socorros Mutuos, de igual manera en los años ’90 pasó a denominarse Sociedad Croata de Socorros Mutuos. El año 2012 cumplió 100 años de ininterrumpido servicio institucional, recibiendo varios reconocimientos gubernamentales. El Club Croata cuenta actualmente con sede propia, que fue adquirido en 1942 (edificio de arquitectura patrimonial) y un cementerio croata propio con pabellones y mausoleos construidos a partir de 1917, con piedras ornamentales labradas a mano, siendo una de las especialidades de los picapedreros coatas.
Fue tanta la fuerza presencial arraigada a la sociedad orureña y con sus ansias de servir a la misma, el 23 de julio de 1914 fundaron la Compañía Slava de Bomberos Nº 1”, importando de Estados Unidos un carro bombero vehículo equipado con elementos para extinguir incendios, como los carretes para las mangueras y las necesarias bombas de agua. La Compañía funcionó activamente hasta 1958, donando en 1976 los equipos al Cuerpo de Bomberos de la Policía Boliviana - expresa Davor Krellac.
- Debido a la numerosa diáspora croata en La Paz y Cochabamba, se fundan sendas instituciones en esas ciudades. A lo largo del siglo XX los croatas estuvieron al frente y vanguardia de la industria minera, de empresas constructoras, de producción agrícola. Fueron propietarios de hoteles, cines, firmas comerciales, compañías de transporte automotriz, agencias de turismo, casas de cambios, talleres, etc. Se hicieron de fama y reconocimiento nacional precisamente por nombrar estas empresas con sus inconfundibles apellidos.
En la actualidad la colectividad croata de Bolivia la componemos más de 2.000 familias. Se estima que llegamos hasta 5.000 personas entre los pocos croatas nacidos de origen y sobretodo descendientes de tercera y cuarta generación. Radicamos principalmente en las ciudades de Oruro, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz.
Oruro como ciudad cosmopolita también cobijó otras colonias extranjeras con fuerte presencia, quienes fundaron sus respectivos clubes, en la actualidad todos desaparecidos - enfatiza el arquitecto boliviano.
La Sociedad Croata de Socorros Mutuos de Oruro sobrevive como la única colonia a los avatares del tiempo: - Se niega a su desaparición, manteniendo su sede, el cementerio y una directiva del cual soy parte como socio hace varios años. A lo largo de mis circunstanciales investigaciones, bajo la sombra de la posible extinción documental como las otras colonias, reuní mucha información sobre la trayectoria laboral de varios croatas.
Tuve acceso a la biblioteca de la Sociedad Croata, donde quedé maravillado de la información existente, privilegiadamente hablé con algunos de los últimos inmigrantes, nunca perdí la oportunidad de entablar alguna plática con los descendientes. Así también acuciosamente tomé registros de todo lo relacionado a nuestros coterráneos, como las calles con nombres y apellidos de varios croatas, nombres de escuelas y colegios, instituciones académicas, coliseos deportivos, plazuelas, etc.
Todo un amplio bagaje de espacios públicos homenajeando a las personalidades que dejaron huellas profundas, reconocidos por las municipalidades y organizaciones sociales. Nosotros como miembros de la colectividad mayoritariamente desconocemos eventos, quizá trascendentales, del aporte que dieron estos nobles ciudadanos croatas a la sociedad que los cobijó - destaca el arquitecto boliviano.
Davor Krellac desea publicar un libro sobre la historia de los croatas en Bolivia: - Revisando los documentos que heredé de mi abuelo, encontré varias revistas de los años 30 y 40 en las que publican noticias de las actividades artísticas, profesionales y comerciales de la colectividad yugoslava en Bolivia. Ellos daban la merecida importancia a informarse y consideraban necesario socializar los logros profesionales en variados ámbitos. Además es lógico suponer que se creaban las condiciones para conocerse mutuamente por razones de índole comercial.
Ahora las nuevas tecnologías de la información nos dan la oportunidad de estrechar distancias y reunirnos en grupos virtuales, donde podemos compartir las historias que solo se quedaron en tertulias familiares, recordando la llegada de nuestros abuelos. Solo el núcleo familiar cercano sabe de primera línea cómo nuestros antepasados se formaron, trabajaron y progresaron, qué hicieron a lo largo de sus vidas, con quienes conformaron sus familias, qué hacen ahora sus hijos y nietos, qué cargos públicos importantes tienen o tuvieron, qué producción intelectual nos legaron.
Se hace imperioso documentar estas historias para que no queden en el olvido y lamentablemente se pierdan los rastros por la sucesión generacional. Por tanto se decidió empezar el emprendimiento de realizar el compendio de todas las historias posibles de los croatas que poblaron esta tierra bendita, se merecen darles vida nuevamente con nuestros recuerdos. Demostremos nuestra gratitud a los que dejaron su tierra, padres y hermanos, para forjarse un mejor futuro. Sus vidas tuvieron un sentido que debemos homenajear.
Por lo tanto pido a todos los descendientes de croatas en Bolivia compartir sus historias inicialmente en el grupo de Facebook “Historias de Croatas en Bolivia”, para plasmarlas con la publicación de un libro - concluye Davor Krellac García, arquitecto boliviano de origen croata.