Dragica Abeleida Vukelić
Foto: Franjo Vukelić / /
Dragica Abeleida Vukelić, abogada chilena de ascendencia croata, planea establecerse y trabajar en Zagreb con su esposo, donde vive su madre. Su abuelo croata se esforzaba especialmente por preservar la cultura croata, enseñando a su familia el idioma croata y a preparar platos tradicionales de Croacia.
Dragica con su madre y su hijo Rafael / Dragica s majkom i sinom Rafaelom
Foto: Franjo Vukelić / /
- Soy nieta de Joso Vukelić, originario de un hermoso pueblo llamado Donji Kosinj, en Lika. Después de vivir la triste experiencia de la Segunda Guerra Mundial, mi abuelo llegó a Chile en el año 1949. Ingresó al ejército junto con su hermano Milan, cuando eran unos adolescentes de 17 y 18 años. Esa fue una experiencia muy triste, ya que perdió a su hermano, a su tío y a un primo, lo que dejó una profunda huella de dolor en la familia. Luego de la guerra, mi abuelo estuvo confinado en dos campos para prisioneros, donde permaneció cuatro años. Uno fue el campo de concentración en Esterwegen en Alemania. Después fue transferido a Italia, desde donde emigró hacia Chile.
Mi abuelo Joso se casó con una chilena llamada Yolanda y formó una numerosa familia. Entre sus hijos está mi madre, Dragica Vukelić. Para él fue muy importante mantener vivos los lazos con su familia de Croacia (madre, hermanas y sobrinos) y nunca dejó de escribirles, aunque las cartas demoraban aproximadamente 30 días en llegar a destino. De ese modo fue creando un lazo de unión indestructible entre sus hijos y ellos.
En su casa se ocupaba día a día de mantener viva la cultura croata enseñándoles a hablar su idioma, a cocinar platos típicos - como la famosa sarma o los exquisitos corderos asados al palo al estilo de Lika, que los hacía girar durante horas antes de obtener el dorado delicioso que los caracterizaba. Tiempo que aprovechaba para cantar canciones croatas típicas de aquella época, acompañado de su guitarra, ya que mientras vivió en Croacia tocaba una tamburica de ocho cuerdas, en un grupo de cinco jóvenes músicos de su pueblo - dice Dragica Abeleida.
Su abuelo falleció muy joven, cuando ella era todavía muy pequeña.
- Pero mi madre siguió con el mismo ahínco de mi abuelo, cultivando nuestra cultura con sus hijos y nietos. Es así como todos tenemos la ciudadanía croata, no solo los hijos y nietos de mi abuelo, sino también sus bisnietos.
Mi madre nos fue enseñando las antiguas canciones que aprendió de mi abuelo, como “Ćiribiribela mare moja”, “Marijane, Marijane” y otras. Por su parte, ella nos traía de Croacia muchos cassettes, cd’s y discos de música moderna, que íbamos traduciendo y aprendiendo una a una, como las canciones de Tomislav Ivčić, Mišo Kovač, Kićo Slabinac, el grupo Latino, entre tantos otros.
Mi hermano Franjo asistió al curso del Croaticum cuando tenía 19 años. Luego volvió a Croacia a hacer los niveles que le faltaban. En su casa en Santiago de Chile, habla solo croata con mi sobrino Ilija, de 5 años. Mi hijo mayor, Patricio, que actualmente estudia medicina, después de salir de la enseñanza media en Chile, tuvo la oportunidad de asistir al curso de Croaticum en Zagreb, con una beca para descendientes de croatas que viven fuera de Croacia. Mi otro hijo, Ivo Juraj, lleva dos en años Zagreb y actualmente cursa el tercer nivel del Croaticum - destaca la chilena de origen croata.
La madre de Dragica Abeleida vive en Zagreb desde hace diez años.
- Allí tiene la oportunidad de sumergirse en la realidad de la cultura croata, en lugar de limitarte a observarla desde la perspectiva de un turista. Puede asistir a eventos culturales y gastronómicos organizados en diversas ciudades del país, así como a otras festividades que facilitan que las nuevas generaciones mantengan vivas sus costumbres y la cultura croata.
Además, mi madre participa activamente en la Sociedad Hispano Croata. También ha realizado presentaciones en varias ciudades del libro que escribió y tradujo al croata llamado “Halcones en mi alma”, un testimonio de vida de mi abuelo Joso, con su vida en Croacia y luego en Chile. Presentaciones a las que obviamente he asistido y he podido dar entrevistas en croata. Aunque debo señalar que, si bien entiendo el idioma y puedo hablar, la gramática me dificulta un poco cuando tengo que expresarlo.
Aún tenemos en perspectiva con mi esposo el radicarnos en Zagreb y realizar nuestro trabajo desde allá, toda vez que nuestra empresa se realice online. Creo que sería la mejor manera de mejorar el nivel de mi idioma, ya que pienso que los idiomas hay que vivirlos.
Desde Chile envío un cariñoso saludo a mi querida Croacia, distante en geografía, pero cercana a mi corazón - concluye Dragica Abeleida Vukelić.
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