La Voz de Croacia

16:27 / 08.03.2026.

Autor: Alonso Aguila Munoz

Vuelo desde Dubái llegó con largo retraso

Aerodrom
Aerodrom
Foto: Ilustracija / Shutterstock

Un avión procedente de Dubái aterrizó esta mañana temprano en el aeropuerto de Zagreb en una ruta regular que debía haber partido el día anterior, pero que finalmente sufrió un retraso de más de 15 horas. En ese vuelo regresaron no solo ciudadanos croatas, sino también pasajeros de otros países, después de una larga espera marcada por demoras, alertas frecuentes y una organización que varios describieron como confusa.

Aunque quienes viajaban aseguran que no hubo escenas de pánico, la sucesión de alarmas y los continuos cambios en el horario de salida generaron una situación tensa y desagradable en el aeropuerto.


Uno de los pasajeros explicó que, pese a todo, el ambiente entre las personas se mantuvo en calma.


La gente estaba tranquila, tanto en el aeropuerto como fuera de él. No hubo pánico entre los residentes ni los trabajadores. Todo parecía tranquilo— afirmó.


Sin embargo, varios coincidieron en que la experiencia fue especialmente difícil por la frecuencia de las alertas, que obligaban a interrumpir constantemente la espera y buscar refugio.


Fue catastrófico para nosotros porque la alarma sonaba casi cada dos horas. Siempre teníamos que refugiarnos en algún lugar. Nuestro vuelo debía salir a las nueve de la mañana, y al final despegamos sobre la una de la madrugada— comentó uno de los afectados.


El mismo pasajero relató que durante toda la jornada la información fue cambiante y, en muchos momentos, poco clara. Según su testimonio, la falta de instrucciones precisas aumentó la incertidumbre entre quienes aguardaban noticias sobre el vuelo.


Se suponía que debíamos subir al avión, pero hubo otra alerta, luego una cancelación, luego dos horas de espera... Teníamos la sensación de que la organización no funcionaba bien. Cuando hubo una alerta, nadie nos dijo claramente qué hacer— dijo.


Los pasajeros pasaron prácticamente todo el día en el aeropuerto, afrontando una espera que se prolongó durante horas entre anuncios, interrupciones y nuevos retrasos.


Una pasajera resumió así la larga jornada:


Dieciocho horas en el aeropuerto siempre es un reto, pero nos divertimos, paseamos e intentamos pasar el rato— señaló.


Aun así, reconoció que la situación estuvo lejos de ser fácil o cómoda.


Hubo varias alertas. No es algo que se disfrute. Los vuelos se cancelaron y se cambiaron constantemente, así que nos alegramos de haber podido volar por fin— añadió.


El episodio dejó en evidencia el desgaste que puede provocar una espera tan prolongada en medio de reiteradas alarmas y cambios operativos. Aunque el vuelo finalmente pudo despegar y aterrizar en Zagreb sin mayores incidentes, los testimonios de los pasajeros reflejan una experiencia marcada por el cansancio, la incertidumbre y la falta de información clara en momentos clave.

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