El incendio que se declaró el jueves entre Bobovišća y Ložišća, en la isla de Brač, volvió a intensificarse durante la noche debido al fuerte viento del noreste. Las llamas han afectado unas 3.000 hectáreas de pinar, matorral mediterráneo, vegetación baja y algunos olivares y cultivos.
La zona afectada es de difícil acceso y, por el momento, no hay viviendas en peligro. Sin embargo, durante la noche varias estructuras estuvieron amenazadas, aunque los bomberos lograron protegerlas.
El jefe nacional de bomberos, Slavko Tucaković, envió refuerzos adicionales a la isla. A las fuerzas locales y del condado de Split-Dalmacia se sumaron equipos procedentes de Dubrovnik, Šibenik, Zadar, Istria, Lika y la región de Primorje. También participan en las labores cuatro aviones Canadair.
Según informó el periodista de HRT Ivica Đuzel, el fuego llegó a propagarse en dirección a Milna y a la Ermita de Blaca, aunque los bomberos lograron contener su avance.
El viento sigue siendo el principal desafío
Nikola Martinić Dragan, comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Supetar, explicó que la situación mejoró ligeramente durante la mañana, aunque el incendio continúa activo.
“El fuego avanza principalmente hacia el oeste y el suroeste, en dirección al municipio de Milna. Milna no corre peligro por el momento”, señaló.
Añadió que los equipos están tratando de conducir las llamas hacia la costa y evitar que se propaguen hacia Grabovica, Milna y la histórica Ermita de Blaca, cuya protección sigue siendo una de las prioridades.
Alrededor de un centenar de bomberos se encuentran desplegados en la zona, mientras continúan llegando nuevos refuerzos desde el continente.
Uno de los focos más activos se encuentra en la bahía de Maslinova, donde se concentra buena parte del operativo. Los responsables de bomberos advierten que el viento del noreste sigue siendo el principal factor de riesgo, ya que puede provocar nuevos cambios en la dirección y la intensidad de las llamas.
Por el momento, la situación no se considera completamente bajo control, aunque los equipos han logrado contener el avance del fuego hacia las principales zonas habitadas.