La Voz de Croacia

19:10 / 17.10.2026.

Autor: Slavica Štefić

Plenković en Drvar: La Iglesia Católica protegió la supervivencia del pueblo croata

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Foto: - / HINA

Tras décadas de espera, sufrimiento y lucha por contar con un espacio propio para la oración, los católicos croatas de Drvar han sido testigos, por fin, de la consagración de la nueva iglesia parroquial de San José. A la ceremonia, que reunió a cerca de 500 fieles, asistió el primer ministro croata, Andrej Plenković, quien afirmó que Croacia seguirá apoyando la preservación de la identidad croata en Bosnia y Herzegovina. La nueva iglesia se erige como un símbolo de la fe, la supervivencia y la unidad del pueblo croata en una región marcada por un profundo sufrimiento histórico.

Un deseo largamente esperado por los fieles se hace realidad tras décadas de espera


La ceremonia de consagración de la nueva iglesia parroquial de San José fue presidida por el obispo de Banja Luka, Željko Majić. El acontecimiento tuvo lugar en el 120.º aniversario de la fundación de la parroquia de Drvar y en el 30.º aniversario de la restauración de la vida eclesial tras la última guerra en Bosnia y Herzegovina.


Para la comunidad católica croata en Drvar, este día tiene un significado especial. Tras años de oración en espacios improvisados, numerosos obstáculos y una larga espera, los fieles cuentan por fin con una iglesia propia.


„Después de tantas dificultades, intentos, esfuerzos y todo lo demás, por fin hemos llegado a este día: la consagración de la nueva iglesia parroquial de San José en Drvar. La Iglesia no se define por cifras; no vive de los números, sino de la fe. Aunque el número de fieles aquí es realmente pequeño, se trata de una Iglesia viva“, afirmó el obispo Majić.


Plenković: Croacia sigue apoyando a los croatas en Bosnia y Herzegovina


El primer ministro Andrej Plenković destacó la importancia de preservar la identidad católica croata en la zona de Drvar y confirmó el apoyo continuo del Gobierno croata.


“Nos complace que, como Gobierno, a través de nuestra Oficina Central para los Croatas en el Exterior, hayamos podido participar en la cofinanciación de este importante proyecto”, dijo Plenković, quien subrayó que la Iglesia Católica ha salvaguardado, durante siglos, la identidad y la supervivencia del pueblo croata en esa región, y expresó su esperanza de que la nueva iglesia se convierta en un lugar de encuentro, unidad, paz y convivencia.


A la ceremonia también asistió la presidenta del Consejo de Ministros de Bosnia y Herzegovina, Borjana Krišto, quien agradeció al Gobierno croata su apoyo a los croatas en Bosnia y Herzegovina.


Acompañaron al primer ministro Plenković el viceprimer ministro y ministro de los Defensores Croatas, Tomo Medved; el ministro de Trabajo, Sistema de Pensiones, Familia y Política Social, Alen Ružić; y el secretario de Estado de la Oficina Central Gubernamental para los Croatas en el Exterior, Zvonko Milas.


Una historia de sufrimiento: más de 650 católicos asesinados


La historia de la comunidad católica croata en Drvar ha estado marcada por numerosos episodios de sufrimiento y por la interrupción de la vida religiosa.


Según datos de la diócesis de Banja Luka, más de 650 católicos, en su mayoría croatas y civiles, fueron asesinados en julio de 1941 en las parroquias de Drvar, Bosansko Grahovo y Krnjeuša.


Entre las víctimas se encontraban tres párrocos: Waldemar Maksimilijan Nestor, en Drvar; Juraj Gospodnetić, en Bosansko Grahovo; y Krešimir Barišić, en Krnjeuša. Junto a Barišić, también fueron asesinados tres seminaristas.


Nestor, el párroco de Drvar, fue asesinado mientras viajaba en tren de Knin a Drvar, junto con otros fieles, durante un ataque perpetrado por insurgentes serbios, quienes más tarde serían conocidos como “chetniks”.


La iglesia católica, construida en la década de 1930, fue demolida en 1949.


El nuevo templo servirá también como monumento conmemorativo dedicado a las víctimas de los conflictos bélicos en la región. En su altar se han depositado reliquias del beato Miroslav Bulešić, un sacerdote de Istria que fue asesinado en 1947.


Las raíces croatas y católicas se remontan a más de mil años atrás


La presencia católica en la zona de Drvar es muy anterior a la parroquia actual.


Según el padre Davor Klečina, un hallazgo arqueológico en el lugar donde se erigía una iglesia católica medieval, un fragmento de un retablo o cancel con motivos de entrelazado croata antiguo data del siglo IX.


La actual parroquia de San José se estableció en 1906, durante un periodo de intenso desarrollo industrial en Drvar. El empresario bávaro Otto von Steinbeis impulsó la industria maderera; el desarrollo de aserraderos y de un ferrocarril de vía estrecha atrajo a trabajadores de diversas partes del Imperio austrohúngaro, entre ellos, muchos católicos.


Tras la conquista otomana, la población católica croata de la región prácticamente desapareció; el reasentamiento tuvo lugar más tarde, durante el periodo de dominio austrohúngaro.


Los croatas desplazados reavivaron la vida religiosa, pero tuvieron que esperar décadas para contar con una iglesia


Tras la última guerra en Bosnia y Herzegovina, croatas desplazados procedentes de 48 municipios, en su mayoría de Bosnia central, llegaron a Drvar en 1996. Su llegada trajo consigo también el resurgimiento de la vida religiosa católica; sin embargo, no disponían de una iglesia propia.


Durante años, las misas se celebraron en espacios improvisados, entre ellos el antiguo salón “Sokol”, conocido más tarde como salón “Partizan”.


El camino hacia la construcción de una nueva iglesia estuvo marcado por prolongados esfuerzos para conseguir un terreno y los permisos necesarios, pero también por la oposición, el desacato a resoluciones judiciales y las prohibiciones impuestas por las autoridades locales.


Las obras comenzaron finalmente en 2021.


Una nueva iglesia como símbolo de supervivencia y esperanza


Para los croatas que permanecieron en Drvar, formaron familias y continuaron preservando su fe e identidad, la consagración de la iglesia es mucho más que una ceremonia religiosa.


Se erige como un símbolo de décadas de espera, un recuerdo de quienes sufrieron y un faro de esperanza para el futuro de la comunidad croata. El obispo Majić expresó su gratitud a todas las instituciones que contribuyeron a su construcción, subrayando que la población local necesita aliento y la certeza de que no ha sido olvidada.


La nueva iglesia de San José se convierte, así, en un lugar permanente de oración y encuentro, además de ser un testimonio contundente de la presencia católica croata en Drvar.


Tras todo el sufrimiento, la destrucción y décadas de espera, la comunidad católica croata en Drvar cuenta ahora con un espacio que salvaguardará su fe, su historia y su sentido de comunidad para las generaciones venideras.


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