El Gobierno croata aprobó este jueves un aumento del salario mínimo para 2027, que pasará de los actuales 1.050 a 1.130 euros brutos mensuales. El incremento de 80 euros representa un aumento del 7,6% y entrará en vigor el 1 de enero del próximo año.
El primer ministro, Andrej Plenković, anunció la decisión durante la sesión del Gobierno, tras las consultas mantenidas con representantes sindicales, empleadores y expertos económicos.
«Consideramos que este aumento es realista, protege a los trabajadores, especialmente a quienes reciben los salarios más bajos, y al mismo tiempo tiene en cuenta la competitividad y las necesidades de la economía croata», afirmó Plenković.
El jefe del Ejecutivo recordó que en 2016, cuando asumió su primer mandato, el salario mínimo bruto era de 414 euros. Desde entonces, ha aumentado un 173% en términos nominales y un 97% en términos reales, descontando la inflación.
Actualmente, alrededor de 50.000 trabajadores en Croacia perciben el salario mínimo, lo que representa aproximadamente el 5% de las personas empleadas.
Para facilitar la adaptación de las empresas, el Gobierno mantendrá las medidas de compensación destinadas a los empleadores que pagan el salario mínimo. Aquellos que presenten una solicitud podrán recibir, durante los primeros tres meses de 2027, una compensación equivalente a la diferencia entre el salario mínimo bruto actual y el nuevo monto.
También aumentará el salario mínimo por hora para estudiantes
El incremento del salario mínimo también supondrá un aumento automático de la remuneración mínima por hora de los estudiantes que trabajan mediante contratos estudiantiles.
Esta pasará de los actuales 6,56 euros a 7,06 euros en 2027.
Plenković recordó que en 2016 la remuneración mínima por hora para estudiantes era de apenas dos euros. Asimismo, destacó que los estudiantes continuarán teniendo acceso a comidas subvencionadas en los comedores universitarios por un precio de 0,86 euros.
La decisión del Gobierno llega después de que sindicatos y empleadores no consiguieran alcanzar un acuerdo sobre el incremento salarial. Mientras los sindicatos reclamaban elevar el salario mínimo a 1.250 euros brutos, los empresarios defendían un aumento más moderado.