La Voz de Croacia

16:11 / 21.04.2026.

Autor: Matija Jerković

Nueva temporada de la comedia uruguayo-croata “Tía Manda”

Tia Manda 1
Tia Manda 1
Foto: Matija Jerković / HRT

Con más de 150 espectadores en la última función, la comedia Tía Manda regresó a escena en Montevideo. La pieza, escrita por Eduardo (Edo) Antonich y dirigida por Claudia Garrido, propone un recorrido con humor por la experiencia migratoria croata en el Río de la Plata.

MONTEVIDEO. Tras la cálida recepción del público a fines de 2025, el Grupo de Teatro del Hogar Croata volvió a escena el 15 de abril con la comedia, presentada en el teatro de la Asociación Cristiana de Jóvenes. La propuesta, ambientada en el Montevideo de los años treinta, invita a reencontrarse con historias de inmigrantes, tradiciones y encuentros inesperados. Impulsados por el éxito, los integrantes del grupo esperan realizar una gira regional a lo largo del año.


De qué se trata


Situada en el Montevideo de los años treinta, la comedia presenta el encuentro entre una familia de inmigrantes croatas y una familia uruguaya. A partir de ese cruce, se despliega un relato en el que las diferencias culturales no solo generan contraste, sino también nuevas formas de convivencia. Lejos de centrarse en el conflicto, la historia propone observar cómo esos mundos dialogan, se transforman y encuentran puntos de conexión.


El elenco, integrado por Edo Antonich y Claudia Garrido, junto a Ruth Pohle, Daniel Guido Maslach, Lourdes Fernández, Ana María Bergallo Rupcich, Isaac Ilovaca, Karina Provasnik, Matías González y Gabby Cizmich, da vida a personajes que reflejan este encuentro, entendido como uno de los puntos de partida de la historia uruguayo-croata.


Historia nacida de memoria oral


El origen de la pieza se encuentra en un relato transmitido de forma oral, que el propio autor escuchó durante su infancia.


“No sabemos si es una historia real. Lo que sí sé es que escuché, desde muy chico, a una señora inmigrante que hablaba de una ‘tía Mandolina’. Era un relato que probablemente tenía más ficción que realidad: hablaba de una mujer cuyas cenizas llegaron en un paquete que fue confundido con harina”, explica Antonich.


A partir de ese disparador, el autor construyó una historia propia, resignificando ese relato y transformándolo en el eje central de la propuesta.


“Esa ‘tía Mandolina’ se transforma en ‘Tía Manda’, que no solo da nombre a la pieza, sino que articula toda la historia. Es una creación que surge de la memoria, de lo que uno escucha y reconstruye con el tiempo”, agrega.


Contexto histórico: Montevideo en 1933


La acción se sitúa en marzo de 1933, en un momento clave de la historia uruguaya, previo al golpe de Estado del presidente Gabriel Terra. Este contexto permite entrelazar la historia íntima de los personajes con un escenario político y social complejo.


“Me interesaba ese momento porque permite cruzar la vida cotidiana con los acontecimientos históricos. La propuesta no es política en sí misma, pero ese trasfondo ayuda a entender cómo vivían los inmigrantes ese período”, señala el autor.


Asimismo, la construcción de la familia croata se apoya en procesos migratorios concretos, como la gran ola emigratoria de 1925, que afectó especialmente a las islas del Adriático.


Diferencias culturales y puntos de encuentro


Uno de los ejes centrales de Tía Manda es el cruce entre dos universos culturales: una familia uruguaya influida por los movimientos sociales y políticos de la época y una familia croata con fuertes valores tradicionales y religiosos.


“Lo que me interesaba no era el conflicto en sí, sino cómo esas diferencias pueden convivir. No hay un choque desde el desprecio, sino un encuentro que, con el tiempo, encuentra puntos de unión”, explica Antonich.


Una puesta que equilibra humor y profundidad


Desde la dirección, el desafío fue construir una propuesta capaz de abordar estos temas sin perder ligereza, pero manteniendo su profundidad.


“Busqué crear personajes con rasgos muy definidos, de modo que el humor surgiera de su propia identidad y no como un recurso superficial”, señala la directora Claudia Garrido.


La puesta se apoya en una construcción integral que abarca actuación, vestuario, gestualidad y objetos de época, permitiendo que el humor conviva con la emoción y la memoria sin perder densidad narrativa.


Reconstruir una época para dialogar con el presente


El trabajo escénico incluyó una investigación detallada junto al elenco, con el objetivo de lograr una representación verosímil del período histórico.


“Exploramos referencias, modos de vida y estética de la época. Algunos personajes están inspirados en personas reales, por lo que utilizamos fotografías como guía para recrear su presencia”, explica Garrido.


Cada elemento fue cuidadosamente seleccionado para construir un universo reconocible: desde la vajilla y los muebles hasta objetos como una fonola, imágenes religiosas y retratos.


Más allá de su ambientación histórica, Tía Manda propone una reflexión vigente: la de los encuentros que definen trayectorias y los recuerdos que, reales o no, forman parte de una memoria compartida que continúa proyectándose en el presente.


Galerija
Tia Manda, Foto: Matija Jerković/HRT
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