Comunidad Croata de La Paz / Hrvatska zajednica La Paz
Foto: Carlos Rojas / /
La Comunidad Croata de La Paz ha encontrado una forma única de mantener viva su fe y su identidad: la fiesta de las Alasitas. Esta tradición boliviana que celebra el anhelo de la abundancia, se ha convertido en un puente sagrado, donde los sueños de retorno y conexión con Croacia se materializan en miniatura. Destaca Maria Sarić, miembro de la comunidad.
- Alasita en lengua aymara significa cómprame. La tradición dicta que, si uno adquiere una miniatura de aquello que desea con fe, la energía del universo lo convertirá en realidad durante el año. En nuestra comunidad hemos abrazado esta costumbre con un matiz propio: el sincretismo croata-boliviano. En nuestras mesas de Alasitas no solo hay saquitos de harina o billetes diminutos, hay pasaportes croatas en miniatura. Todos los asistentes adquirieron su Domovnica, (certificado oficial de ciudadanía croata), un documento público expedido por el registro civil que acredita la nacionalidad de una persona según la Ley de ciudadanía de Croacia. Los asistentes quedaron felices con los carritos de supermercado repletos de productos croatas para que no falte alimento en todo el año, recetas de cocina croata para preparar los alimentos de nuestro carrito de supermercado, una estampita de San Leopoldo Mandić para que proteja nuestra salud, porque con salud se logra todo. Se repartieron estas miniaturas no como juguetes, sino como decretos de realidad. Al sostener ese pequeño pasaporte de papel, sentimos que estamos un paso más cerca de nuestra patria ancestral, expresa la boliviana de raíces croatas.
El "Č'iti Té de Alasitas" (té de miniaturas) fue el escenario de una alegría desbordante de la comunidad croata.
- El evento no sólo fue un encuentro gastronómico de alta calidad, sino también una feria de hermandad. Con cuñapés, sandwiches de chola (sandwich de bondiola de cerdo horneado con escabeche de cebolla y de zanahoria con salsa de maní picante) y repostería fina tradicional croata. La chispa del evento fueron los juegos de feria tradicionales. Entre risas y una sana competencia, los asistentes participaron en juegos donde los premios eran tesoros de la gastronomía croata. Los productos que con esfuerzo llegan desde Croacia a Bolivia, y se encuentran en los supermercados de un empresario boliviano de origen croata, se convirtieron en el trofeo más codiciado. Cada premio entregado fue un recordatorio de que la cultura croata se saborea y se comparte en la mesa diaria, que el sabor de Croacia nunca faltará en nuestros hogares bolivianos. Bajo el liderazgo de la familia de la presidenta de la comunidad croata y con el apoyo de pilares como Ana María Glasinovic y un equipo de voluntarios comprometidos, del cual fui parte activa, el encuentro demostró que la verdadera riqueza es la unidad. Fue una manifestación de fe en la que los excedentes de comida fueron donados a quienes más lo necesitan, siguiendo la esencia de la caridad cristiana. La Alasita croata en La Paz nos enseña que la distancia no existe cuando el deseo es sólido. Es una fiesta de ilusiones que se transforma en realidades tangibles. Porque aquí, en el corazón de los Andes, el alma croata late con fuerza, siempre con la mirada puesta en el horizonte del mar Adriático, destaca Maria Sarić, miembro de la Comunidad Croatra de La Paz, Bolivia.
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