Croacia enfrenta actualmente un déficit cercano a los dos mil médicos: faltan unos 500 profesionales de medicina familiar y alrededor de 1.500 médicos hospitalarios. Ante esta situación, el condado de Zadar intenta atraer nuevos especialistas mediante una ayuda mensual de 500 euros para cubrir los gastos de alquiler.
La medida ya ha comenzado a dar resultados. Ante Jurić dejó su ciudad natal, Kaštela, y su trabajo en el servicio de urgencias de Split para trasladarse a Zadar, donde desde hace un año y medio trabaja en una consulta de medicina familiar.
—La ayuda fue una buena razón para mudarme y probar una vida independiente en Zadar. Me ha gustado y estoy satisfecho con las medidas. Prefiero el trabajo en una consulta, donde puedo acompañar a los pacientes, controlar sus enfermedades crónicas y seguir todo su proceso de recuperación —explica el médico Ante Jurić—.
El costo de la vivienda representa una carga importante, especialmente para los profesionales jóvenes, por lo que este tipo de subvenciones puede ser decisivo al momento de elegir un lugar de trabajo.
—El programa está dirigido a los médicos que no tienen resuelto su alojamiento. El condado aporta 500 euros mensuales a todos los médicos de familia empleados en el Centro de Salud de Zadar. La misma ayuda se entrega a quienes trabajan en las consultas médicas turísticas durante la temporada de verano —señala Mario Kožul, subdirector del centro—.
Los nuevos profesionales proceden tanto de otras ciudades croatas como de Bosnia y Herzegovina y Macedonia del Norte.
—La mayor escasez se registraba en las zonas rurales, especialmente en Gračac y Obrovac —agrega Kožul—.
El Centro de Salud espera que el programa continúe en los próximos años. Para los pacientes, cada nuevo médico significa menos espera, mayor acceso a la atención sanitaria y más seguridad, especialmente en las localidades alejadas de los principales centros urbanos.