La revisión de la historia, la propaganda incendiaria y el armamento demuestran que Serbia quiere retomar las políticas de la década de 1990, y es necesario estar preparados para todo tipo de respuestas, declaró hoy el presidente del Parlamento, Gordan Jandroković, un día después del funeral de Ratko Mladić, que puso de manifiesto que Serbia sigue glorificando al criminal de guerra.
Ratko Mladić, condenado por la Corte de La Haya, fue enterrado el lunes en una tumba familiar en el cementerio Topčider de Belgrado con una ceremonia religiosa y honores militares. Entre los miles de asistentes a la procesión y al cortejo fúnebre se encontraban algunos ministros del gobierno serbio y funcionarios de la República Srpska.
—Mladić, junto con Milošević, es un símbolo de la política de la Gran Serbia, un símbolo de los crímenes y el genocidio de Srebrenica. Es casi increíble que estemos presenciando estas escenas en Serbia, lo que significa que están volviendo a las posiciones de la década de 1990 —afirmó Gordan Jandroković.
El Presidente del Parlamento añadió que «Serbia está intentando reescribir la historia de finales del siglo XX» y «pasar de la posición de agresor a la de víctima».
—Serbia está llevando a cabo una propaganda extremadamente sucia contra sus países vecinos, entre los que Croacia ocupa un lugar especialmente importante. Serbia también se está armando. Hay tres elementos que indican que la situación allí es grave y que no podemos tomarla a la ligera: la revisión de la historia, la propaganda incendiaria y el armamento —declaró Jandroković a los periodistas—.
Jandroković recalcó que debemos «vigilar lo que sucede allí y estar preparados para todo tipo de respuestas, si fuera necesario».