La gran reunión internacional del Partido Popular Europeo (PPE) concluyó este viernes en Zagreb, tras dos días de intensos debates entre más de veinte líderes europeos sobre los principales desafíos políticos, económicos y estratégicos que afronta la Unión Europea. Entre los asistentes destacaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el canciller alemán Friedrich Merz, y el presidente del PPE, Manfred Weber, junto al primer ministro croata Andrej Plenković.
El encuentro sirvió como plataforma para definir las prioridades políticas del PPE de cara a 2026, con un mensaje claro: Europa debe dejar de debatir indefinidamente y empezar a actuar. La competitividad económica, la seguridad, la defensa, la demografía y el papel internacional de la Unión Europea ocuparon un lugar central en la agenda.
Uno de los resultados más destacados de la cumbre fue la adopción de una declaración política que eleva la demografía a la categoría de cuestión estratégica para Europa. El documento advierte que, de mantenerse las tendencias actuales, la Unión Europea representará apenas un cuatro por ciento de la población mundial en 2070, frente a casi una cuarta parte a comienzos del siglo XX. El envejecimiento de la población, la despoblación y las bajas tasas de natalidad amenazan, según el PPE, la capacidad del continente para sostener su economía, proteger a sus ciudadanos y preservar sus valores.
Actualmente, las tasas de fecundidad en todos los Estados miembros se sitúan muy por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2,1 hijos por mujer, con una media aproximada de 1,38. Esta realidad ejerce una presión creciente sobre los sistemas de pensiones, los mercados laborales y la sanidad, al tiempo que incrementa la dependencia de trabajadores procedentes de terceros países para compensar la reducción de la población en edad de trabajar.
En el plano económico, el PPE situó la competitividad como prioridad absoluta para los próximos años. El partido defiende que las políticas europeas deben volver a conectarse con la vida cotidiana de los ciudadanos, abordando directamente el coste de la vida, el acceso a la vivienda y los precios de la energía. En este sentido, se subrayó la necesidad de avanzar hacia una auténtica unión energética que permita garantizar suministros estables y precios más bajos, reforzando al mismo tiempo la independencia estratégica de Europa.
La reducción de la burocracia, la simplificación normativa y el fomento de la innovación y el emprendimiento fueron señalados como elementos clave para revitalizar la economía europea y reforzar su posición en un entorno global cada vez más competitivo. También se debatió el papel de los acuerdos comerciales internacionales, como el Mercosur, dentro de la estrategia económica del PPE.
La seguridad y la defensa ocuparon igualmente un lugar destacado en los debates, especialmente en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania y la creciente incertidumbre sobre la solidez de las alianzas transatlánticas. Los líderes del PPE coincidieron en la necesidad de fortalecer la cooperación europea en materia de defensa y de avanzar hacia una mayor autonomía estratégica, sin renunciar a la solidaridad entre Estados miembros.
En este marco, se puso énfasis en la importancia de que Europa actúe de forma más cohesionada en el escenario internacional. El PPE aboga por que la Unión Europea hable con una sola voz y sea capaz de tomar decisiones de manera más rápida y eficaz. En esa línea, Manfred Weber reiteró su propuesta de unificar las funciones del presidente de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, así como la posibilidad de reformar el sistema de toma de decisiones, incluyendo el debate sobre la abolición del derecho de veto en determinados ámbitos.
Estas propuestas, sin embargo, generan divisiones entre los Estados miembros. Mientras países de mayor peso como Francia y Alemania defienden una mayor integración para evitar bloqueos institucionales, otros Estados, entre ellos Croacia, expresan su preocupación por una posible pérdida de influencia y por quedar relegados frente a las mayorías.
Al margen de las sesiones plenarias, la cumbre incluyó una intensa agenda de reuniones bilaterales. El canciller alemán Friedrich Merz realizó una visita oficial a Croacia, la primera de un jefe de gobierno alemán en siete años, subrayando la importancia de la relación entre ambos países. Alemania es uno de los principales socios de Croacia dentro de la Unión Europea, y ambos gobiernos coordinan estrechamente sus posiciones en asuntos clave como la defensa, la seguridad, la guerra en Ucrania y las relaciones transatlánticas.
La ampliación de la Unión Europea fue otro de los temas abordados, considerado prioritario para Croacia. En este contexto, también se discutió la situación de los croatas en Bosnia y Herzegovina y la necesidad de reforzar las instituciones europeas antes de avanzar en nuevos procesos de adhesión.
Con la finalización de esta cumbre en Zagreb, el Partido Popular Europeo cierra dos días de debates estratégicos que buscan marcar el rumbo político del centro-derecha europeo. El mensaje que deja el encuentro es claro: sin revitalización demográfica, sin competitividad económica y sin una política de seguridad sólida, el futuro de Europa estará seriamente comprometido.