La Voz de Croacia

00:30 / 17.04.2022.

Autor: Veronica Vlaho

Tradiciones de Cuaresma y Pascua en Drniš y alrededores

Pascua

Pascua

Foto: Dejan Rakita / PIXSELL

Las fiestas pascuales se viven de manera especial en los pequeños pueblos del país. A lo largo del litoral dálmata, durante la Cuaresma y la Pascua se viven costumbres que incluyen tanto ceremonias religiosas como la preparación de los típicos huevos de Pascua y la elaboración de la comida y los postres. En la parroquia de la región de Promine-Oklaj, Drniš, desde hace un siglo se vive la tradición especial de los guradianes del Santo Sepulcro. Nuestra periodista Ana Ledenko Gregur nos acerca la historia.

En esta parroquia, las personas mayores recuerdan vívidamente las tradiciones de la infancia y juventud. El fraile Ivan Ćupić, párroco de la Parroquia de Gradac, en el municipio de Ružić, recuerda especialmente cómo se hacía ayuno durante la Cuaresma en épocas pasadas.

„El ayuno empieza el Miércoles de Ceniza y dura casi hasta la Pascua. En el pasado, la gente hacía ayuno y abstinencia, menos los domingos, cuando estaba permitido comer y beber. Antes del Miércoles de Ceniza las amas de casa o las jóvenes iban al aljibe a lavar la vajilla para que no quedara ningún resto de carne, para luego utilizarla durante la Cuaresma, donde se preparaban comidas en base a legumbres, papas, pasta, y repollo, tanto de la huerta como el salvaje, que se recolectaba y traía a casa. También había aceite de oliva en cada hogar", dice el padre Ćupić.

En aquella época se vivía de manera más sencilla. Así lo confirma Milka Atlagić, que desde hace años vive en el pueblo de Trbounje. Según ella, la canasta pascual era diferente.

„Hacíamos comidas con algunos huevos, un poco de harina, azúcar, y para nosotros era una comida fantástica. Los huevos se pintaban con la piel de la cebolla. No había pinturas para huevos. Lo hacíamos con colores sacados de flores del campo y piel de cebolla. Algunos pocos tenían remolacha. No se compraba nada. Se usaba lo que había en casa. Había mucha diversión, mucho amor. Todos, jóvenes y viejos, éramos felices, todos íbamos a la iglesia, y solo uno se quedaba en casa para preparar la comida. Nosotros teníamos que caminar siete kilómetros para llegar a la iglesia“, explica.

Desde fines del siglo XIX, en Dalmacia existe la tradición de los guardianes del Santo Sepulcro. En la Parroquia de San Miguel, los jóvenes hacen guardia frente a la Cruz de Cristo. 

„Cuando el Jueves Santo el cuerpo de Cristo se coloca en algún altar lateral de la iglesia, cuatro jóvenes comienzan la guardia, y se turnan de a cuatro hasta el Sábado Santo. Se visten en trajes típicos de la zona, usan una capa roja, y una lanza de madera, que se llama ŽUDIJE. Después de Pascua, anualmente, esos jóvenes se reúnen en diferentes lugares. La última vez se llevó a cabo en Marija Bistrica“, explica el fraile Ivan Ćupić.

„Nuestros jóvenes, de entre 18 y 25 años, cuidan la tumba de Cristo. Deben mantenerse serios, de lo contrario, corren el riesgo de ser cambiados. Comenzaban el jueves, asando un cordero, y se reunían todos, y cuidaban la tumba hasta el sábado a la medianoche, momento en el que van hacia el Altar Mayor, y cuando se canta el Gloria, todos caen dormidos", agrega la sra. Milka, que sigue visitando la tumba de Cristo que se encuentra en la parroquia a la que concurría durante su infancia.

„Todo viene de la fe, sin ella las costumbres no se podrían mantener. Cambian los tiempos, y nosotros también cambiamos. Pero lo fundamental no cambia. Dios es siempre el mismo. Esa es la base de nuestra fe y la base de todas nuestras costumbres“, finaliza el fraile Ćupić.


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