Kolan, Pag (Foto: Dino Stanin/PIXSELL) Kolan, Pag (Foto: Dino Stanin/PIXSELL)

Hay algo de orgullo en el encaje de piedra blanca de la isla de Pag, surcada por muros de piedra seca que, durante siglos, produjeron ampollas en las manos de los campesinos. Ya no hay frondosos bosques, pero por eso, más del 80% de la isla cuenta con pastizales colmados de salvia y otras plantas medicinales, en donde reina la oveja de Pag.

En la isla de la sal, los muros de piedra seca, el encaje y el queso, nuestro destino es la antigua Kolan, y nuestro primer interlocutor es Ivo Oštarić, autor de varios libros sobre el patrimonio arqueológico de la isla de Pag.

"La palabra Kolan viene probablemente del canal que se extendía desde aquí hasta Caska. En los documentos se menciona en el año 1441, cuando el Consejo de Pag solicitó al Dux veneciano de fundar un pueblo en esta zona. Kolan no era un pueblo grande, era un pueblo de siervos, que recibían tierras para trabajarlas y para criar las ovejas de los nobles de Pag que aquí tenían sus posesiones. Y no solo los nobles, sino también la Iglesia".

La vida en los campos de Kolan nunca fue fácil, pero la gente era ingeniosa, explica Oštarić.

"Este aljibe es uno de varios manantiales de los campos de Kolan, construido a comienzos del siglo I d.C. De este aljibe, el agua iba hacia Novalja en caída libre, o hacia Caska o en aquel entonces, Kisa. Esta agua era también importante para las fortificaciones prehistóricas porque, en aquella época, los liburnos solían fundar pueblos en lugares altos ya que los valles eran peligrosos debido a la navegación que ya se estaba llevando a cabo en esa época, por lo que escapaban de los valles hacia las colinas, desde donde podían defenderse más fácilmente".

La combinación del patrimonio cultural e histórico, la producción tradicional, el desarrollo de la economía y el turismo, es la combinación ganadora del municipio de Kolan.

"Nuestra asociación cultural cumplió su 40° aniversario. La tradición de Kolan está en nuestra sangre y en la de todos los que vienen a vivir a este lugar, ya que aceptan rápidamente la tradición, por ser simple, pero específica y particular. Nuestro lugar es conocido por la gastronomía. Contamos con dos productos específicos: el queso y el cordero de Pag. Puedo decir con orgullo que ambos cuentan con el certificado de indicación geográfica de origen, y destacaría la ventaja tanto de nuestra isla como de toda Croacia, de que contamos con sesenta y siete granjas familiares en el municipio de Kolan. También estamos orgullosos de nuestros niños. De 800 habitantes, 118 son niños menores de diez años", dice Marin Pernjak, alcalde de Kolan. 

Kolan es llamada la cuna del famoso queso de Pag, y para proteger su trabajo, en 2005 se fundó la Asociación de productores del queso de Pag. 

"A lo largo del proceso, esto se había detenido, hasta que nosotros los jóvenes volvimos a poner en marcha el proyecto en 2014, y en abril de 2018 obtuvimos la marca temporaria, es decir, el queso de Pag obtuvo el certificado de denominación de origen a nivel de la República de Croacia. Esto significa mucho para el queso de Pag. En primer lugar, lo protegimos para que nadie lo pueda patrocinar. Por otro lado, devolvimos la confianza del comprador hacia la marca. En la isla de Pag hay cuatro fábricas de queso, muchas pequeñas granjas familiares y pequeños productores que trabajan en sus casas. El objetivo de nuestra asociación es incluir la mayor cantidad de gente en el proceso de certificación. Para mi tesis universitaria, decidí hacer mi propio cuajo así que, desde el punto de vista profesional, fue un verdadero desafío y, por otro lado, me decidí por ello ya que quería que algo así se mantenga y proteja", cuenta su presidente, Fabijan Oštarić.

Además del queso de Kolan, Pag y Kolan cuentan con otra particularidad: los muros de piedra seca. El arte de su construcción se encuentra inscripto desde el 28 de noviembre de 2018 en la lista del patrimonio inmaterial de la humanidad de la UNESCO. En ese sentido, los habitantes de Kolan tienen de qué estar orgullosos ya que no hay familia que no haya participado en ello a través de la historia y en la actualidad. 

"A lo largo de la costa adriática y en las islas se estima que hay más de sesenta mil kilómetros de muros de piedra seca. Es una imponente red de muros que nuestra gente construyó, en primer lugar, como límite. La Asociación Suhozid dio su mayor aporte en sus mismos comienzos, hace más de diez años. La fundamos en 2007 para que, de alguna manera, nuevamente tomemos conciencia de su valor y la necesidad de mantenerlos. Esto fue reconocido también a nivel del Ministerio de Agricultura, y a nivel de todo el país, ya que este tipo de construcción se ha protegido en calidad de bien cultural inmaterial de la nación croata. Me alegra de que, como presidente y cofundador de la Asociación Suhozid, hayamos cambiado la postura y la relación de la comunidad hacia esa tradición de la construcción en los últimos quince años y que hayamos logrado revivir algo que estaba destinado a decaer. Hemos enseñado a mucha gente a construir paredes de piedra seca, estas paredes están en nuestros genes", agrega el presidente de la asociación Suhozid, Ivo Butković.

Al igual que el mar, el viento y la sal, que desde tiempos inmemoriales dan un sabor especial a todo lo creado en Kolan.

 Nota realizada por Maja Raguž.

Traducción y adaptación: Verónica Vlaho.