Foto: Grgo Jelavic/PIXSELL Foto: Grgo Jelavic/PIXSELL

En Petrinja sigue girando la vieja rueda del alfarero. Valentino Valent en su torno crea el símbolo del Mediterráneo - ánforas. Desea mejorar su emprendimiento alfarero y modernizó la producción. Como está prohibido retirar las ánforas del mar, muchos le hacen pedidos de ánforas y las sumergen en el mar para obtener la pátina de conchas y sal, para que su aspecto sea de ánforas antiguas. Pero sus ánforas son tan fieles a las originales, que incluso los expertos quedan maravillados.

Valentino Valent (Foto: HRT)

Las ánforas las elabora en dos partes, coloca en ellas una botella de vino y la sella con cera, y luego se las sumerge a una profundidad de 20 metros en el mar, para que obtengan el encanto de las ánforas antiguas. Valentino dice que sigue de cerca las tendencias y todo el tiempo ofrece nuevos productos, siendo su nuevo hit las fuentes para comidas marinas. Su deseo es expandir la producción, pero este oficio carece de mano de obra.

Ánforas que fueron sumergidas (Foto: Grgo Jelavic/PIXSELL)

En su momento Petrinja era famosa por sus talleres de alfarería, y en una sola calle solía haber más de 50. Valentino dice que logró mejorar su negocio a un nivel superior, y además de las ánforas también elabora una amplia variedad de vasijas desde ollas, platos, jarras, hasta vasijas para atrapar pulpos.

También hace réplicas de cañones de barcos y anclas de hormigón, y se enorgullece especialmente del Vía Crucis submarino compuesto de 50 figuras de tamaño natural que se encuentra en la bahía de Jelinek, cerca de Trogir, que elaboró con sus propias manos. Más de cinco mil ánforas creadas en su taller partieron hacia distintos rincones del mundo, y las mismas tienen mercado incluso en China.