Delicias de Blato (Foto: HRT) Delicias de Blato (Foto: HRT)

Aquellos que partían tenían la esperanza de una vida mejor y guardaban en el recuerdo al lugar en el que habían nacido. Todavía hoy en día está presente el simbolismo de la Lumblija de Blato, a la que se considera un postre del recuerdo. Las primeras generaciones que partían de Blato intentaban mantener esa costumbre en su nueva comunidad. El hecho de que la receta se haya mantenido viva en las comunidades de emigración casi durante un siglo nos motiva a protegerla también en la patria.

La Fundación para la Emigración Croata, la Asociación turística de Blato y la Asociación Cultural Blatski fižuli el pasado 3 de marzo presentaron en Zagreb el programa “Los sabores de la tradición en Blato” y el libro “Blajska trpeza” (“La mesa de Blato”), de Rado Kaštropil-Culić.

El libro está escrito en dialecto, y gracias este australiano oriundo de Blato, ya va por su cuarta edición. En el libro, además de antiguas recetas, está presente el típico humor de Blato y alguna que otra poesía, todo ello con la idea de proteger las costumbres y la forma de vida de los antiguos isleños.

"Aunque nuestros emigrantes de la cuarta y quinta generación no conocen el idioma croata, quieren tener este libro porque es la imagen del lugar y la forma de vida de sus ancestros. Ha llegado el momento de traducirlo al inglés, porque la mayoría de nuestros coterráneos que emigraron de Croacia se encuentran en territorio de habla inglesa. La mayoría está en Australia y allí está nuestra diáspora más grande. Por ejemplo, en Sydney, en la cuarta generación hay ahora más oriundos de Blato de los que actualmente viven en Blato mismo", explica el autor.

 Además del autor del libro, participó de la presentación una conocida oriunda de Blato: la representante de Blatski fižuli, Ivana Sardelić, quien leyó algunos fragmentos humorísticos del libro, y habló sobre las características del lugar.  

"La emigración y la gastronomía del lugar natal es lo que mantiene las relaciones, y con las redes sociales y la tecnología moderna surgen muchas cooperaciones interesantes. En cooperación con la Fundación para la Emigración Croata, en el año 2016 se colocó en el parque de nuestra ciudad se colocó un poste indicador en el que están los nombres de todas las ciudades a las que los oriundos de Blato emigraron durante el último siglo y los kilómetros que hay hasta ellas", dice Sardelić.

Maja Šeparović, de la Asociación Turística del municipio de Blato, fundamentó la relación entre la gastronomía y la emigración, y habló sobre los ya tradicionales "Días de la Lumblija de Blato", que se llevan a cabo por novena vez consecutiva. Desde hace 200 años, este postre es parte de la tradición de la isla de Korčula, y se hace solo en Blato. La historia habla de una joven de la isla que se enamoró de un soldado francés, panadero de oficio. Durante la ocupación de las fuerzas napoleónicas en Dalmacia, un soldado, probablemente de Córcega – ya que este postre se hace también allí - , se enamoró de una joven de Blato o de Vela Luka. Cuando llegó el momento de partir, preparó este postre en el que puso la inscripción “N’oublie pas”/ No me olvides”. Ella lo pronunció erróneamente como “lumblija”.

El postre se hace de una masa levada con almendras, jugo y cáscara de limón y naranja, pasas de uva, aceite de oliva y jarabe caliente de mosto. Este postre se hace siempre para la fiesta de Todos los Santos.

"Nos alegra especialmente que esta tradición se haya mantenido en Blato por más de 200 años y nosotros, por noveno año consecutivo, contamos con un evento gastronómico que se lleva a cabo a finales de octubre, cuando es la época en la que se prepara este postre, en la Fiesta de Todos los Santos, que se relaciona con la historia que recuerda a todas las personas queridas que están lejos o ya no están entre nosotros", dice Šeparović.

En Blato, a cielo abierto, se encuentra un poste indicador en el que están escritos los nombres de las ciudades en las que se encuentran nuestros emigrantes. Y en esas ciudades hay postes indicadores con un cartel que señala hacia Blato, como en Sudamérica y en Australia. Los oriundos de la isla vuelven con cierta frecuencia a su lugar natal, por lo menos una vez al año. El autor del libro presentado espera que, en el futuro, la obra sea traducida al inglés, para que todo lo escrito pueda ser guardado y protegido por los descendientes de los emigrantes de Korčula que no hablan y no entienden el idioma de sus ancestros.