La sra. Diklić prepara el Klecenbrot.(Foto: Museo de Požega) La sra. Diklić prepara el Klecenbrot.(Foto: Museo de Požega)

Tanto la ciudad como el campo de Požega y alrededores esconde muchas costumbres relacionadas con las fiestas de Adviento y los preparativos para la Navidad. A través del proyecto „El museo en la olla“, la comida tradicional nos lleva hacia la historia sobre las costumbres tanto en el campo como en la ciudad.

"En lo que respecta a la ciudad... aquí había muchos negocios con mercancía colonial. Todas las especias estaban a disposición, al igual que el azúcar, por supuesto, para los que podían darse el lujo de comprarlo: los artesanos ricos, los ciudadanos pudientes y la nobleza de Požega. Las mujeres comenzaban a preparar los postres a principios de diciembre para llegar a preparar entre veinte y treinta tipos de postres para Navidad y Año Nuevo", relata la custodia del museo de la ciudad de Požega, Maja Žebčević Matić.

Al igual que hoy en día, las amas de casa no querían que faltase nada durante esos días, y competían entre ellas para ver quién inventaba algo nuevo. Muchas comidas veían de recetas europeas.

"Pero lo que nos atrajo la atención es una comida atípica que se mantuvo a través del tiempo. La encontramos en el seno de una familia, entre los descendientes del famoso pintor de Požega, Miroslav Kraljević, en cuya familia se preparaba y se sigue preparando hoy en día solo para Navidad, y se llama „Klecenbrot“. Pertenece al tipo de postres secos, hecho con una masa sablée simple, un poco de levadura, frutos secos, un postre que demuestra cuán especial es la Navidad, porque en el mismo se incluye todo lo que integra muchos postres durante el resto del año. En ese postre se colocan todos los agregados posibles, cáscaras confitadas de naranja, por ejemplo, frutos secos... muchos frutos secos, se remoja todo en rum y azúcar con especias o con vainilla, y queda en remojo toda la noche y al día siguiente es agregado a la masa y a la comida el día de Navidad. Por supuesto, este postre nos llegó desde el noroeste, primero a los hogares nobles, y luego a los hogares de la gente de ciudad, y aquí se retuvo“, dice la custodia.

En el campo, la Navidad se preparaba de una manera muy diferente, en general, se preparaba con grandes ayunos.

"Lo que representaba de alguna manera la preparación para esa noche santa del nacimiento de Cristo era un tronco que se llevaba al hogar y debía estar prendido durante todas las fiestas navideñas. También hay una serie de pequeñas costumbres, como el inolvidable ajo en miel, característico para el campo y la ciudad. Pero lo que es interesante es que en el campo, además de esa costumbre de la Nochebuena, los preparativos para Navidad consistían en preparar el postre más antiguo que los croatas trajeron consigo desde su antigua patria: se trata de placas finas sin levadura. Hoy, la llamamos mlinci, jufke, y aquí las llamamos lokše, y se hornean sobre placas puestas sobre las hornallas, y en el pasado, sobre el hogar abierto. Eran muy duras, se las remojaba con agua aliente con miel o azúcar para ablandarlas, y luego se espolvoreaban con azúcar, miel y nueces. Y entonces la gente hacía pequeños rollos y así pasaba el tiempo hasta la Misa de Gallo".

 En estos ejemplos puede verse la diferencia entre las costumbres navideñas en el campo y en la ciudad, donde la gente estaba más abierta a las novedades y las influencias gastronómicas que llegaban de distintas partes, destaca Žebčević Matić, en su relato sobre la antigua Požega. 

"En el campo los niños esperaban la Misa de Gallo sobre el heno coloado debajo de la mesa, comiendo la dura Lokša, endulzada y con nueces, y en la ciudad los niños, antes de la cena en la que se servía pescado, tomaban por primera y última vez en el año, el Veinsup, vino en azúcar y huevos, servido en tazas y comiendo con cucharas. Era una experiencia especial para los niños. Por eso, podemos concluír que la Nochebuena, tanto en el campo como en la ciudad, era especial y que la comida expresaba esa magia de la espera para el nacimiento de Cristo".

El proyecto „El museo en la olla“ del museo de la ciudad de Požega, en el que se reúnen todas estas historias y recetas en un solo lugar, cada año revive en Požega durante el Adviento. Por eso, si alguna vez pasa por Požega durante esta época tan especial del año, no deje de probar estas especialidades de la cocina tradicional que se encuentran en la oferta gastronómica, que son transmisoras de las historias de nuestro patrimonio, como lo destaca la custodia Maja Žebčević Matić.    

Nota realizada por Maja Raguž.

Traducción y adaptación: Verónica Vlaho.