Telar (Foto: Ivana Perkovac/HRT) Telar (Foto: Ivana Perkovac/HRT)

Los habitantes de Trilj depositan su esperanza en el turismo y en la promoción del litoral de Split. Aquellos que no partieron hacia Alemania o Irlanda en busca de trabajo, llaman a este lugar „el paraíso en la tierra". Así también lo reconocen los turistas que, cada vez con más frecuencia, eligen lugares mediterráneos menos conocidos, en los que buscan consuelo de una vida acelerada y estresante, una vida demasiado rápida.

Sus refugios son las "casas de descanso" de las que cada vez hay más en el litoral adriático y en general, están siempre llenas. Las más populares son aquellas que han logrado mantener la autenticidad y el espíritu del pasado entre sus cuatro paredes. También se invierte en el turismo cultural, y en ese sentido es ineludible el museo de la ciudad, ubicado en un edificio que en algún momento fue un monasterio. Este museo comenzó a funcionar diez años después de que Trilj haya obtenido el status de ciudad.

Estar en ese espacio es una tanto confuso, ya que no estás seguro si estás en una antigua casona de piedra en la que la vida se detuvo o en un museo que, de manera muy hábil, representa la vida como era en el pasado. Aquí ocurre con frecuencia que alguno de los lugareños entra en el museo y regala un objeto antiguo, desde un molinillo de café hasta una máquina de coser, ropa o utensilios de cocina. Todo sucedía alrededor del hogar.

"Cada noche se preparaba col forrajera y panceta. Se pone en la sartén un poco de panceta y se agrega la col y así se come. Los jueves se cocinaba un poco de carne, así contaba mi abuela, los jueves y los domingos. Se comía poca carne, con repollo o con porotos, y se colocaba todo en un čanjak, un cuenco redondo de madera, y así se comía, en el hogar. Se mezclaba con la cuchara, - la mišača -, que parecía así. La mišača es una madera larga, un poco hundida, que se decoraba, hecha en general de madera de cornejo. Las mujeres también tenían esto, por ejemplo, para la carne de cordero, cabra u otra, al igual que hoy tenemos el mazo de metal. Antes los utensillos eran de madera, también tenían aparatos para mezclar, como para la papa, también está el molinillo de café, se molía a mano, tenían también tamizadores, tenían opalac, una especie de sartén hecha de madera.

Y este es el stap, un recipiente en el que se hacía la manteca. O el yogur - la metenika - y aquí se ponía la leche y se obtenía la manteca. Aquí tenemos también un tronco enrome, vean cuánto tiempo le llevaba al hombre a prepararlo para que fuera hueco por dentro... este tronco se usaba como refrigerador. En invierno, cuando mataban a una cabra, una oveja, un cerdo, ponían la carne aquí dentro, para protegerla. En este museo, aunque pequeño, tenemos de todo gracias a nuestros benefactores. Cuando fuimos a Ugljane - mi lugar natal - las abuelas nos preguntaban cuándo volveríamos, ya que nos daban elementos y nos decían: „llévenselos para que no se echen a perder, porque mientras estemos vivas todavía sabemos cuál es su utilidad. Más tarde seguramente alguien lo va a quemar". Y así fue como juntamos todo esto, todo lo que nos donaron, nos regalaron", cuenta Zdravka Roguljić, la encargada de limpieza del museo.

La custodia del museo, Mara Radman, dice que en 2005, cuando se puso en marcha la idea de abrir un museo, los habitantes de Trilj y alrededores donaron voluntariamente elementos que consideraban que debían pertenecer al museo.

„Ante todo, el objetivo de este Museo es reunir todos los elementos que cuentan con un valor especial para la región de Trilj. El objetivo es su protección, su análisis y finalmente su presentación al público, que es finalmente el objetivo del museo.

La gran mayoría de los elementos expuestos proviene del primer siglo después de Cristo, cuando el campamento militar romano de Tilurium, en Gradun, contaba con cerca de cinco mil soldados de la legión romana. Existen pruebas de la Prehistoria en el museo, que se protegen aquí, en esta vitrina. Podemos ver trozos de cuencos de cerámica de la era del metal y del hierro, que fueron encontrados en los dormitorios del campamento militar. Además, se encontró una azada hueca, que data del 1100 a.C. Para nosotros, los custodios, es importante el dato de que justamente Trilj se menciona en la Prehistoria, a través de Plinio el Viejo, un escritor antiguo. Sabemos que justamente Trilj cuenta con raíces ilíricas, de lo que son testimonio estos elementos prehistóricos expuestos aquí.

Sabemos que existía también una fortaleza ilírica en el lugar de la actual iglesia de San Pedro, en la localidad de Stražbenica. Es decir, a unos 400 metros del campamento militar, y justamente de aquel terreno se puede ver un fantástico paisaje de toda la región de Trilj, del río Cetina y de los campos lindantes. Eso significa que ya los ilirios habían detectado la importancia de toda esta región. Es decir, hay colinas, hay agua, hay campo", dice la custodia. 

Los lugareños dicen que lo más lindo es despedirse de este lugar en la fuente del río Grab. Lo llaman „excursión para el espíritu", poraue además de ser un lugar de agua y lodo curativo desde tiempos de los romanos, Grab es conocido desde siempre por sus molinos de agua y por sus molineros. Sobre los antiguos puentes de piedra surgieron también los cantos populares, siendo Ivan Iko Samardžić uno de los poetas y cuentistas más conocidos. Su sobrino, el joven molinero Ivan, fue quien comenzó con el turismo rural en el lugar. En sus molinos de agua fueron filmadas algunas de las imágenes de la versión televisiva de la ópera „Ero s onoga svijeta".

Nota realizada por Ivana Perkovac y Antonija Tomičić.