La Voz de Croacia

14:00 / 16.09.2017.

Autor: Tatjana Rau

Grohote, el espíritu bueno de la isla de Šolta

Isla de Šolta (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

Isla de Šolta (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

Foto: - / Glas Hrvatske

Šolta se menciona por primera vez en el siglo IV antes de Cristo bajo el nombre de Olyntha, con la venida de los croatas la palabra se croatiza a Sulet y durante el tiempo de colonización de los venecianos, recibe el nombre de Šolta.

Junto a las estupendas y numerosas bahías, por las que es ampliamente conocida, el interior de Šolta es menos conocido, pero su belleza y su valor histórico-cultural es muy importantes para el desarrollo de la isla.

Las primeras poblaciones de Šolta surgieron precisamente en su interior, en la cresta de la isla, a lo largo del fecundo campo que alimentó a generaciones de habitantes de Šolta. Allí se cultivaban olivas, trigo, vid, ovejas, diferentes verduras y frutas y se producía cal, se pescaba y siempre se cantaba…

Gornje, Donje y Srednje Selo, junto a Grohote, como centro administrativo de Šolta, desde tiempos antiguos y actualmente ha figurado como uno de los complejos mas conservados de la tradicional arquitectura ambiental mediterránea. La firma de los constructores populares en las piedras de las casas antiguas y de los palacios son parte componente de la identidad costumbrista y del incuestionable valor en la oferta turística de la isla. 

Palacio Buktenica en Grohote (Foto: Tanja Rau/Voz de Croacia)

Palacio Buktenica en Grohote (Foto: Tanja Rau/Voz de Croacia)

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Aquí, entre los palacios de Šolta, vive Ante Buktenica Peculo, un habitante de Grohote de 87 años que todavía produce su vino de las conocidas variedades autóctonas Dobričić, además Prošek, aguardiente, aceite de oliva y recuerda la pesca de antes, el trabajo en las caleras, la emigración de la isla – como testigo del tiempo que ha desaparecido desde hace mucho pero cuyo espíritu aún se conserva en los caminos y campos de Šolta.

Ese espíritu también lo siente en sí mismo Dinko Sule, pintor, poeta, prosaico, editor de la revista de la isla Bašćina, un hombre que con sus investigaciones y la recolección de diferentes contenidos deja una enorme huella en la conservación del patrimonio natural, cultural e histórico de Šolta.

Escritor, pintor y poeta Dinko Sule en Grohote (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

Escritor, pintor y poeta Dinko Sule en Grohote (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

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Actualmente Šolta está dirigida principalmente hacia el turismo – se desarrolla la hostelería, pero se han conservado también algunas actividades tradicionales por las que es reconocida la isla y que se armonizan de buena manera en la oferta turística – el cultivo de olivares, de viñedos, la apicultura, plantas medicinales y la pintura como una especie de tendencia, especialmente Naiv. 

Galería Buktenica en Grohote (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

Galería Buktenica en Grohote (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

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El aceite de oliva extra virgen, de las características variedades Levantinka y Oblica, es protegido como un producto croata y desde hace poco tiempo se puede enorgullecer del certificado europeo. También este año las olivas terminaron en la planta de producción de aceite, equipada de forma contemporánea, Olynthia en Gornje selo, del productor Frano Kaštelanac, cuya familia se ha dedicado a su cultivo durante cuatro siglos. 

Olivos de Šolta (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

Olivos de Šolta (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

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La tradicional producción de la renombrada miel de Romero de Šolta es continuada por la familia Tvrdić en Grohote. Que bajo el lema "Demos una Oportunidad a las Abejas" presenta la historia y la importancia de la producción de miel y los demás productos derivados en Šolta y este caso de la miel de Šolta se extiende a la cooperación con otros apicultores de todo el mundo.

Entre los numerosos pintores de Šolta destaca Vicko Buktenica, como heredero de Eugen Buktenica Đenko, el pintor mas destacado del estilo Naiv de Dalmacia, que se puede poner a la par de los mayores nombres de la pintura Naiv Croata. Buktenica joven renovó la casa memorial de su tío y la galería de la calle de los emigrantes de Šolta en Grohote, que han sido declaradas como el Centro del Naiv Mediterráneo y que se han convertido en un punto obligado de la oferta turística de Šolta. Sus obras, su taller, sus exposiciones, sus acciones humanitarias, aportan mucho a la conservación de la tradición pictórica de Šolta.

Vicko Buktenica (Foto: Tanja Rau/Voz de Croacia)

Vicko Buktenica (Foto: Tanja Rau/Voz de Croacia)

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También Šolta sufrió, como muchas islas croatas, varias olas de emigración. Los habitantes de la isla se dispersaron por todo el mundo, desde Estados Unidos y Canadá hasta Australia.

Calle de los emigrantes de Šolta en el centro de Grohote, junto a la parroquia de San Esteban (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

Calle de los emigrantes de Šolta en el centro de Grohote, junto a la parroquia de San Esteban (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

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Algunos de ellos retornan a sus hogares. Ines Radman vivió y trabajó en Canadá, se dedica a la medicina china. Regresó a Šolta después de cincuenta años.

Ines Radman, retornada de Canadá (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

Ines Radman, retornada de Canadá (Foto: Tatjana Rau/Voz de Croacia)

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"Desde siempre supe que retornaría. La vida fuera de la patria hace que sientas como que la mitad de tí mismo está en un lugar y la otra mitad en otra parte del mundo. Ahora me siento completa" - declaró Ines Radman.

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