La Voz de Croacia

13:28 / 18.08.2021.

Autor: David Rey

Honor y gloria por siempre a la gente de esta tierra

Guillermo Mimica

Guillermo Mimica

Foto: Guillermo Mimica / osobna arhiva/archivo personal

Por circunstancias de la vida el escritor Guillermo Mimica tiene el honor de ser chileno de nacimiento, francés de adopción y croata de corazón.

- “I.M. 1903”, esculpió con un cincel en la roca blanquecina. Fue de esta forma, que el joven albañil estampó sus iniciales y su firma en la que sería su última faena: una casa pequeña, de piedras claras, construida junto a sus hermanos en plena montaña; aquella por la que se le recordaría durante muchos años, tanto en su pueblo como en su tierra de adopción.


Era una mañana soleada del mes de abril, con un cielo azul intenso, donde la tibia brisa primaveral acariciaba los juncales amarillos de las laderas de los cerros. Mirando hacia el horizonte, Ivan divisó una golondrina agitando sus alas, para luego emprender su vuelo, hasta perderse entre los montes rocosos. “Los hombres, también están hechos para volar”, pensó el joven Mimica, dejando caer al suelo sus herramientas de trabajo.


Ese albañil, fue mi abuelo. Tenía entonces 19 años y ya era un hombre maduro. Semanas después, Ivan Mimica tomaría un buque genovés que lo conduciría hasta el extremo sur del mundo. Como a miles de compatriotas croatas de pasaporte austrohúngaro, también a él la filoxera lo empujaba a emigrar a otras tierras y partía con la ilusión del oro, el que nunca encontró a raudales, pero donde sería acogido por una tierra generosa, en la que sembró la semilla más hermosa: su familia.


Yo soy su nieto, y recogiendo a lo mejor su ejemplo, casi a la misma edad, emigré yo también, pero para hacer el camino de regreso que él nunca pudo realizar. Viajé a Europa, donde he vivido por casi 50 años - señala el escritor chileno de origen croata.


Menciona que todos los años visita Croacia con su familia.


- Soy Guillermo Mimica, nieto de ese albañil nacido en Mimice en 1883 y de Marija Matulić, que escapó de la miseria de Postira siendo una muchacha, en el mismo barco, sin saber probablemente que existían otros cielos y otros mares más allá de su Adriático natal. Mi rama paterna es croata, Vladimir, fue mi padre, nacido en Punta Arenas, Milka y Vesela eran mis tías. Mi madre, Marina, como mis abuelos maternos, son chilenos. Por las circunstancias de la vida, tengo el honor de ser chileno de nacimiento, francés de adopción y croata de corazón.


La basta tribu de los Mimica, de la que me siento parte, remonta a 1672 y tiene su origen en Mijo Tavra, el primero en afincarse en la zona de Svinišće y Lovka Rogoznica. Hay un árbol genealógico escrito por Miro y Vid Mimica que diseña sus ramas, sus hojas y sus huellas. La nuestra es la rama de los Jerković, en honor a mi bisabuelo Jerko, un viñatero generoso que tuvo nueve hijos que sobrevivieron y fue una suerte de patriarca en el poblado.


He aquí parte de la leyenda que le he contado a mi nieto Teo Marin y que narro en uno de mis libros titula do “Una corbata que ata”; corbata como croata, que ata como esa hermosa tribu familiar y esa tierra ancestral, la que acostumbro a visitar cada año, junto a mi familia.


En Dalmacia tengo primos que me son muy cercanos: Vojko, Goran, Stanko, Planko, Rosarija, Maja, Nina, son algunos de ellos. Los conocí en medio de abrazos emocionados, cuando nos recibían por primera vez, en un viaje que hicimos junto a mis padres, hacen ya muchísimos años. Desde ese encuentro, siempre me han considerado parte de los suyos, y en la mesa familiar donde nos reunimos cada año, en Mimice, solemos cantar, bailar y alzar nuestras copas con afecto, recordando, casi ritualmente, a nuestros padres y abuelos - enfatiza el escritor chileno.


Tres autores, Eugenio, Vesna y Guillermo Mimica, presentaron en Croacia un libro de relatos.


- Hace poco más de un año, con ocasión de la presentación de un libro llamado “Tres de la Tribu” en varias ciudades de Croacia, junto a los otros dos autores, Vesna y Eugenio Mimica, quisimos llegar hasta ese pueblo de la montaña donde nacieron nuestros abuelos. Rodeados por casi todos sus habitantes, allí pusimos una placa recordatoria que les rinde homenaje y, a través de ellos, a todos los hombres y mujeres que emigraron a Sudamérica. La instalamos en el zócalo de un velero esculpido en las afueras de la galería de arte de la célebre Mladenka Mimica. Simbólicamente, ese buque apunta su velamen hacia el sur.


En la placa de mármol expresamos:


“En honor y gloria a nuestros antepasados que dejaron este lugar rumbo a un mundo lejano. Nosotros, los descendientes de los valientes y orgullosos Mimica, nacidos en la lejana Tierra del Fuego, expresamos nuestra gratitud y honor a la diáspora croata” - destaca el chileno con raíces croatas.


Guillermo Mimica se casó en Holanda con Odette Morales.


- Tengo dos hijos nacidos en Francia y cuatro hermosos nietos que endulzan mi vida: dos en Santiago y dos en Francia.


Estudié derecho en la Universidad Católica de Santiago, y luego proseguí mis estudios en Francia, en derecho público e internacional. He trabajado principalmente como experto en proyectos internacionales, para dirigir durante catorce años la Agencia de cooperación del empresariado francés, situada en Paris. Mi actividad me ha llevado a decenas de países de varios continentes. Trabajé por más de diez años asesorando a empresas e instituciones de los países del Este de Europa en los años noventa, durante su transición hacia la economía de mercado. Y dentro del marco de la adhesión de Croacia a la Unión Europea, tuve la oportunidad de intercambiar experiencias con los directivos del empresariado croata en muchas ocasiones, tanto en Zagreb, como en París.


Dentro del ámbito del desarrollo económico y los recursos humanos, la agencia que dirigí asesoró a instituciones y empresas en los países del Mediterráneo, en África, Asia y América del Sur, participando en programas de cooperación del Gobierno francés, de la Unión Europea y de otras organizaciones internacionales - dice Guillermo Mimica.


Al momento de jubilarse quiso acercarse a sus nietos y regresó a Chile hace unos años.


- Vivo en Santiago y dedico una parte importante de mi tiempo a la escritura, habiendo publicado recientemente algunas novelas y relatos. Uno de estos libros, “Tres de la Tribu”, fue editado en 2019 en Split. Y mi última novela, titulada “Almas errantes”, está siendo actualmente traducida al croata.


Durante mi juventud, fui basquetbolista del Sokol de Punta Arenas, soy miembro del Club Croata de esa ciudad y participo también en el directorio del Círculo de Profesionales y Empresarios de Ascendencia Croata, donde me ocupo principalmente del Archivo Histórico Virtual de la Inmigración Croata, un ejemplo para la difusión de la cultura y para manifestar el legado de nuestros ancestros.


En el Círculo de Profesionales y Empresarios de Ascendencia Croata impulsamos proyectos de diferente índole, los que buscan preservar una cierta identidad dentro de la diáspora y mantener el legado de solidaridad de nuestros padres y abuelos. En un mundo cada vez más interconectado, buscamos también un acercamiento con otras comunidades croatas de los países vecinos, con el objetivo de generar acciones comunes que puedan unirnos y enriquecernos, teniendo siempre en nuestro horizonte aquel país del que nos sentimos parte, Croacia - concluye Guillermo Mimica, chileno de origen croata.


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