La Voz de Croacia

10:05 / 15.03.2021.

Autor: David Rey

Ana María Glasinovic invita a visitar Croacia, la tierra de su familia

Foto: archivo personal

Foto: archivo personal

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La arquitecta Ana María Glasinovic, nació en La Paz, Bolivia y actualmente reside en España. Tiene raíces croatas por parte de su bisabuelo. Estimula a todos los descendientes de croatas a visitar la tierra de donde partieron sus abuelos y bisabuelos.

- Siendo niña ya tuve la sensación de pertenencia a otro lugar diferente al que vivía. Son pequeños detalles que nos van llamando la atención. Primero tener casi siempre que deletrear el apellido, llegando a vivir a España. Una pregunta segura era de dónde procedía mi apellido. Conforme fueron pasando los años la expectativa fue incrementándose.

Eso dio lugar a acercarnos para encontrar nuestras raíces a través de la comunidad croata en La Paz. Ya hace muchos años de ese primer encuentro, una gran sensación de bienestar entre los descendientes, quienes tenemos el mismo sentimiento de amor por Croacia - señala la arquitecta boliviana. 

Ana María Glasinovic tiene raíces croatas por parte de su bisabuelo.

- Mi bisabuelo Petar Glasinović Karmelić, nació en Nerežišća en la isla de Brač, en el hogar de Mihael Glasinović Jurčević y Vinka Karmelić Novaković, oriunda de Bol. Muy joven, mi bisabuelo dejó su casa para dirigirse a Chile. Llegó a Iquique el año 1880, se instaló en esa ciudad, dedicándose al comercio, siendo una persona muy dinámica. Fue representante consular, también participó en la organización de sociedades de beneficencia y cuerpos de bomberos. Finalmente fundó la Imprenta Glasinovic, donde trabajaron algunos de sus hijos. En Iquique se casó con Ilianira Soto, con quien tuvo varios hijos.

Mi abuelo Rufino Vladimir Glasinovic llegó a Oruro, Bolivia, junto a numerosos croatas que se instalaron en diferentes ciudades de Bolivia, cuyos descendientes formamos segundas y terceras generaciones. Los hijos de mi abuelo Rufino fueron la primera generación nacida en Bolivia, uno de ellos fue mi padre Pedro Glasinovic.

Yo soy la primera de cuatro hermanos. Estudié en diferentes ciudades por el trabajo de mi padre como ingeniero de minas. Terminando la carrera de arquitectura, trabajé en el comité ejecutivo de la Universidad Boliviana por unos años. Con el interés de seguir estudios de especialización, me trasladé a España e ingresé a cursos de doctorado en la Universidad Politécnica de Madrid. Actualmente radico en Madrid como ciudadana española - relata la boliviana de origen croata. 

Ana María cumplió con su deseo de visitar Croacia, la tierra de su bisabuelo.

- Estando en La Paz durante el Campeonato Mundial de Fútbol, la Comunidad Croata en La Paz incrementó el número de participantes y el interés por conocer más de la tierra croata. Es así que de entonces a la fecha la comunidad está en constante crecimiento en actividades, como en número de miembros.

En mí nació el interés por llegar a la tierra de mi bisabuelo. Y es así como en septiembre del 2018, mi hijo Juan Pablo Cuadros y yo viajamos de Madrid a Split.  Llegar y ver el mar, la ciudad, oir el idioma croata, son sensaciones muy especiales. Pero faltaba lo mas importante, llegar a Nerežišća. Tomamos el ferry y llegamos a Supetar, donde nos alojamos. Luego a Nerežišća en el bus que hace el recorrido diario hasta Bol. Es increíble cómo una isla que se recorre en menos de dos horas de un extremo al otro, puede ser el lugar del que haya salido la mayoría de los croatas hacia América del Sur.

Llegar a Nerežišća fue un sueño hecho realidad. Contemplar el arbolito encima del techo de la antigua iglesia de piedra, donde seguramente mis antepasados jugaron, la misma que sólo conocía por fotos me dejó un recuerdo imborrable. Caminar por sus calles estrechas, mirar las casas antiguas, todas construidas y techadas con piedra es algo único que llama la atención. Sacamos muchas fotos, todos los lugares son únicos, el pueblo tiene subidas y bajadas donde las construcciones se adecúan al terreno. Todas llenas de vegetación, árboles frutales donde abundan la granada, uva y olivos. La iglesia está al final de una larga escalera de piedra, cansa pero vale la pena, porque desde el parque que está enfrente de ella se puede ver el pueblo y los alrededores, un paseo que merece hacerse y repetirse - afirma Ana María. 

Incita a todos los descendientes de croatas a visitar la tierra de donde partieron sus abuelos y bisabuelos.

- Seguimos viaje a Bol, donde tomamos el ferry para llegar a Jelsa en la isla de Hvar, allí nos recibió Snježana Glasinović, su familia es de Bol, fue muy agradable y nos alojó en su casa. Le llevé un personaje típico de La Paz que es el ekeko, dios de la abundancia en la creencia aymara. Compartimos charlas y vino a conocernos  Annabella Glasinović, sobrina suya, con quien compartimos la misma profesión - la arquitectura. 

Para terminar el viaje elegimos la ciudad de Dubrovnik, otro paraíso en la tierra,  llena de atracciones, vistas y paisajes. Había en ese entonces tantos turistas que en ninguna foto uno podía salir solo. Un día que encontramos un sitio muy agradable para desayunar, sentí el gran deseo de estar en el mismo sitio con mi hermana Jaky, contemplar las murallas de Dubrovnik, tomando un café y charlando sobre nuestra familia con ella, dado que nuestros padres y tíos ya están todos fallecidos. Y como dicen que todo deseo que se expresa desde el alma se realiza, justo al año siguiente pude estar con ella en el mismo lugar.

Desde Madrid me despido y animo a todos los descendientes de croatas a visitar la tierra de donde salieron nuestros abuelos y bisabuelos para brindarnos un futuro mejor. Las circunstancias han cambiado, ahora Croacia ofrece oportunidades para emprender y construir empresas grandes y pequeñas. Y recibe a quien la visita con los brazos abiertos - destaca la arquitecta Ana María Glasinovic, boliviana de raíces croatas.

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