Dragica Vukelić (foto: archivo personal) Dragica Vukelić (foto: archivo personal)

- Nací en Santiago de Chile, soy de origen croata. Mi padre era de un hermoso lugar en Croacia, Kosinj en la región de Lika. Soy ingeniera en alimentos, desarrollé mi actividad laboral en un programa de alimentación que tiene Chile para dar apoyo a los escolares más vulnerables del país. Mi padre ingresó al ejército croata cuando tenía 18 años y al término de la Segunda Guerra Mundial tenía 22 años. Luego de pasar casi 4 años en un campo de concentración, llegó a Chile en el año 1949 cuando tenía 26 años. Contrajo matrimonio con mi madre, de esta unión nacieron 6 hijos. A todos les dio nombres croatas, pues para él siempre fue importante mantener vivo el espíritu croata, con sus costumbres y tradiciones. Tocaba la guitarra y la armónica. Con estos instrumentos se acompañaba junto con sus compatriotas para recordar las canciones que había aprendido cuando era adolescente. Siempre lo acompañaba a escribir cartas a su familia en Croacia. Recuerdo su sonrisa y la felicidad que expresaba cuando recibía correspondencia desde su tierra. Desde pequeña me enseñaba el abecedario croata y la pronunciación de cada una de sus letras con los ojos cerrados, para distinguir la diferencia de cada una de ellas. Me enseñaba a cocinar recetas típicas de su tierra natal. 

Cuando tenía 16 años prometió a su padre que escribiría un libro con su experiencia de vida en Croacia: - Conteniendo todo aquello que vivió en su pueblo natal, todo lo que experimentó durante los años de la guerra, desde el punto de vista de las pérdidas, del hambre, del frío, el miedo, como también de la esperanza, la resiliencia y el respeto por la vida. Cumplí la promesa el año 2015 cuando publiqué mi libro “Halcones en mi Alma”, escrito en “in medias res” con dos relatores principales, mi padre y yo, con mi padre como personaje principal de la historia. En la obra incluí fotografías y documentación oficial, para acompañar todo el proceso que finaliza con la independencia definitiva de Croacia. Si bien mi padre ya no estaba cuando publiqué su testimonio de vida, para mí fue muy gratificante darme cuenta lo valioso que resultó ser para tantas personas, descendientes de croatas, tener este libro en sus manos, pues entendieron y compararon la vida de mi padre con la de sus ancestros croatas que vivieron experiencias similares. Este libro se vendió principalmente en Chile, Argentina y Perú. Tal vez algún día haga su traducción al idioma croata, sería para mí muy importante. 

En Chile existen diversas instituciones croatas: - He pertenecido a la mayoría de ellas, haciendo un aporte para mantener vivas las costumbres y tradiciones de Croacia en esta tierra llamada “el fin del mundo”. He sido vicepresidenta del Círculo de Profesionales y Empresarios de Ascendencia Croata, miembro del Comité de Damas Croatas de Chile, socia del Club Deportivo Estadio Croata, varios años he organizado el torneo de golf Copa Croacia. Formo parte del grupo de baile de la Corporación Cultural Chileno-Croata Domovina, que es el más importante grupo de voces, cuerdas y baile de este país. En estos tiempos de pandemia seguimos haciendo ensayos, para eso utilizamos plataforma Zoom. La mayoría de mi familia tiene la nacionalidad croata, lo cual nos hace sentir muy orgullosos, con un importante sentido de pertenencia respecto de la tierra de nuestro padre. El año 2007 mi hijo vivió en Croacia y estudió croata con la beca del Croaticum en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Zagreb. La misma experiencia vivió mi nieto en el año 2019. 

En el año 2017 Dragica se trasladó a Croacia: - Quería cumplir el sueño de vivir en la patria de mi padre, como un ciudadano más. Necesitaba sumergirme en la vida cotidiana, salir de compras al supermercado, asistir al Croaticum, tener una tarjeta para el tranvía, conocer las actividades culturales que se desarrollan en Zagreb. Quería tomarle el pulso a esta ciudad que había tenido la oportunidad de visitar varias veces como turista. La experiencia me resultó muy gratificante y hoy puedo decir que Zagreb es mi segunda ciudad. Tengo sentido de pertenencia hacia ella, me cautivó desde el principio, es una ciudad en la que es fácil desplazarse entre los distintos puntos, pues tiene un sistema de autobuses y tranvías muy bien conectados entre sí. Es acogedora y atractiva, tiene una plaza principal que frecuentemente me sorprendía con sus muestras gastronómicas, con demostraciones folklóricas, trajes típicos, grupos musicales, etc. Y qué decir del panorama que se vive en el tiempo de adviento cuando pasa a ser una ciudad de cuentos. Aún extraño Zagreb, siempre quiero volver. A mi familia entera, a mis amigos que conocí en Croacia, les envío un cariñoso saludo desde esta lejana tierra chilena, con la esperanza de que podamos superar pronto esta gran pandemia, para que podamos volver a vernos, para volver tal vez a vivir en Croacia y disfrutar de todas las bondades de esa hermosa tierra, la tierra de mi padre, mi tierra - destaca Dragica Vukelić, chilena de origen croata.