Marco Buzolic (foto: archivo personal) Marco Buzolic (foto: archivo personal)

Marco Buzolić se encuentra muy orgulloso de sus raíces croatas: 

“Yo soy de Chile, cuarta generación descendiente de croatas. Mi bisabuelo Stjepan Buzolić Bonačic-Sargo era de Milna en la isla de Brač. En 1902 él llegó al desierto de Chile a trabajar en las salitreras, muy cerca del puerto de Taltal. Mi bisabuela Marija Orlić Vusković era de Dubrovnik. Ella se embarcó en Dubrovnik en un viaje de placer invitada por su madrina. 

Después de un largo viaje por el mundo, el barco tuvo complicaciones mecánicas y se vio obligado a recalar en el puerto de Taltal, que estaba lleno de dálmatas. Ahí se conocieron ellos. Cuando el barco debía zarpar, la madrina le dijo a Marija que preparara la maleta para retomar el viaje. Pero ella, con 15 años de edad, dijo que estaba enamorada y que se iba a casar con Stjepan Buzolić. Así fué esa historia de amor, Marija nunca volvió a Dubrovnik. Hizo de Chile su nuevo país y formó la familia de la cual desciendo. 

Siempre me he sentido muy cerca de Croacia, de su gente y las historias maravillosas que mi familia me contaba desde que era niño. Constantemente hemos estado relacionados con el tema croata” - destaca Marco Buzolić. 

En Antofagasta viven varias generaciones de croatas. 

“Todos venimos de Dalmacia. Nuestros croatas llegaron antes de la Primera Guerra Mundial, por lo tanto se ha generado una cultura croata en el norte de Chile. 

En Antofagasta hay varios clubes croatras. Tenemos el Club de Deportes Sokol, la Sociedad Croata de Socorros Mutuos, la Compañía de Bomberos, hay varios grupos de baile que tienen personería jurídica, la klapa Tri Sulara en la cual yo canto las canciones de mis abuelos. Por lo tanto, hay muchas instituciones que interactúan permanentemente durante el año” - describe el sr. Buzolić. 

Klapa Tri sulara (foto: archivo personal)

El año 2.019 Marco Buzolić fue a trabajar a Croacia. 

“Integré la administración de la empresa hotelera Plava Laguna del Grupo Lukšić en Istria. Disfruté mucho, ya que aunque no está en Dalmacia, la gente y el lugar son hermosos. La verdad que es muy interesante conocer esa parte de Croacia, porque se ve un gran desarrollo turístico y hotelero. El trabajo fue muy interesante porque la gente de la zona tiene costumbres un poco distintas a las de los dálmatas. 

Las relaciones comerciales entre Chile y Croacia son mínimas, bastante exiguas. Yo creo que Croacia tiene puesto el foco en Europa. Por lo tanto, si nosotros pensamos en aquellas posibilidades que tienen de exportar ambos países, como nueva tecnología y aceite de oliva de Croacia a Chile, o cobre de Chile a Croacia, debemos reconocer que las distancias son bastante grandes.  

Mientras trabajaba en Istria tuve la oportunidad de ir muchas veces a Split, Brač y Milna a visitar a nuestros parientes y siempre disfruté profundamente de esos momentos que los llevo en mi corazón. Volví a Chile con la nostalgia y esperanza de volver ahora a Dalmacia. Sólo Dios sabe cuándo” - concluye Marco Buzolić, chileno de origen croata.