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Marina González Bubinic estudia el idioma croata, pero advierte que no lo habla bien.

“Mi abuela paterna es de la región de Istria, de un pueblito muy chiquito llamado Gomila, está en el límite con Eslovenia. Ella vino a la Argentina en el año 1.923 y nunca más regresó. 

Mi abuelo y mi abuela por parte de madre son de Praznica, un pequeño pueblo de montaña en la isla de Brac, decían que eran dálmatas. Después de la Primera Guerra Mundial, alrededor del año 1.920, ellos emigraron a Punta Arenas, Chile. Allí estuvieron varios años, se casaron y tuvieron tres hijos. En Punta Arenas hay una comunidad de croatas muy importante, muchísimos de familias de Brac y de Hvar.

El año 1.953 mis abuelos fueron a Croacia con sus hijos adolescentes, entre ellos mi madre. Después regresaron a Argentina el año 1.958 por varias razones, falta de trabajo, falta de vivienda. Desde entonces mi abuela no volvió más, porque todos los miembros de su familia de Croacia, los Martinic, emigraron a Chile a Punta Arenas, no quedó nadie en el pueblo.

En cambio mi abuelo Ivan Buvinic viajó varias veces a Croacia, a visitar su familia en Brac y por asunto de documentos, pero también con la intención de quedarse en su tierra. Pero nunca pudo quedarse, siempre volvía, extrañaba mucho a sus hijos, a sus nietos. Y se quedó acá, murió en Rosario. Pero nos dejó todo el amor por su tierra y sus costumbres” - destaca Marina González. 

Recién el año 2.007 Marina pudo realizar su primer viaje a Croacia. 

foto. archivo personal

“Fui la última de la familia en poder viajar. Fui con mi hijo y mi sobrino, estuvimos más de un mes visitando los parientes en Praznica, recorriendo un poco la isla de Brac, después estuvimos unos días en Split, Dubrovnik, Zagreb, Rijeka, Pula y en Gomila, el pequeño pueblito de mi abuela paterna.

Después volví sola el año 2.018, para quedarme unos meses. Estuve más tiempo con mis parientes de Praznica, recorrí algunas islas y después alquilé un departamento en Split. Recorrí un poco más la costa dálmata y pude practicar un poco el idioma croata. Luego regresé a Rosario, donde tengo toda mi familia” - dice Marina. 

Afirma que le encantaría volver a Croacia y que espera hacerlo pronto.

“Me alegro mucho que en Croacia se haya abierto el turismo. Tengo amigos en Split que viven del turismo y estaban un poco preocupados. Así que espero que eso les alivie un poco la situación.

En Rosario hay un centro cultural croatra que ahora está cerrado por la cuarentena. Hay también una radio croata, que sigue funcionando. No somos muchos, solemos juntarnos para festejar algunos acontecimientos.

Espero que ustedes estén bien y que las cosas vayan mejorando para poder ir a visitar a la familia y los amigos croatas.  

Bueno, les dejo un cariñoso saludo a todos” – concluye Marina González Bubinic, argentina de orígenes croatas.