Foto: osobna arhiva/ustupljena fotografija Foto: osobna arhiva/ustupljena fotografija

- Soy una viajera con cuatro patrias atrapada entre cuarentena y cuarentena. Recién logré regresar a Atenas a fines de octubre. Nuevamente en cuarentena en Grecia debido a la segunda ola de la epidemia. La sensación de quedar atrapada en una escalera, entre una puerta y una reja. La necesidad de escapar, pero ¿a dónde? ¿para qué? ¿de qué o de quién?. Los escalones, ¿etapas? ¿horas? ¿días?¿meses? ¿años?. Días estáticos y nosotros moviéndonos entre ellos.

¿Los días pasan? O somos nosotros los que nos movemos entre ellos, hacia adelante, hacia atrás. ¿Ellos están ahí y nosotros transitándolos por decisión o indecisión? ¿Qué pasa con las percepciones? ¿Qué nos genera una puerta cerrada? ¿La puerta es protección o limitación?

Me dedico al teatro, algo imposible para estos tiempos. ¡Hay que reinventarse! dicen por ahí. Claro. Recurrir a otros medios para llegar al público. Otras vías. Pero el teatro a través de una pantalla, no es teatro. Podrá ser una actuación filmada. Podemos pedirle prestado el lenguaje al cine - señala la actriz argentina. 

Mariana sostiene que el teatro, sin el público presente espiando, respirando, no es teatro: - Quedar “varada” en Argentina, en mi Salta querida, con mi mamá y una de mis hermanas, fue un privilegio. Poder compartir con ellas más tiempo. Tiempo. Cuando empezó la cuarentena escuché a muchas personas hablando del tiempo, de tener más tiempo, pero entonces ¿por qué la mayoría de mis colegas y yo teníamos cada vez menos tiempo?

Cada vez más proyectos. (Supongo que la necesidad de crear y no encontrar las vías, genera una bomba de tiempo para todo artista). Proyectos a los que nos lanzamos sin pensar, sabiendo que no íbamos a cobrar ni un centavo. Entre ellos Forced Memories, un proyecto de performance art dirigido por una colega griega, donde participamos artistas de diferentes países. 

--- BEZ NASLOVA ---

Mariana Kútulas Vrsalović (archivo personal)

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En medio de este proceso, apareció una de las ramas “escondidas” de su árbol genealógico: - Cuenta la leyenda que cuando los ocho hermanos cantaban juntos, temblaba la isla de Brač. Gracias al trabajo de búsqueda de uno de mis primos, nos encontramos con que no eran ocho, sino once los hermanos Hržić que desde Supetar hacían temblar la isla con sus voces, y sus descendientes estamos repartidos por muchos países (Croacia, Chile, Argentina, Estados Unidos). Marko, el séptimo, es mi bisabuelo.

Este “reencuentro” con la sangre influyó directamente en mi proceso creativo que derivó en Digging into the ancestors memories, mi performance que forma parte de Las Memorias Forzadas. No podemos ir al futuro si no rescatamos nuestro pasado. Encuentro con fotos antiguas que cobran vida despertando nuestra memoria ancestral. Hilos viniendo del pasado, ayudándonos a tejer nuestras vidas. ¿Qué historia esconde la mirada de este bisabuelo?

Árbol de los ancestros como una escalera. Peldaños del tiempo. Los laberintos de la sangre. Las ramas que se tocan, se separan, se encuentran, se pierden, se reencuentran, se juntan otra vez. Los renglones de la página donde se escribe la historia, nuestra historia. Porque de eso estamos hechas las personas. De historias. 

Mariana dice que una persona sin historia sería una bolsa de piel llena de cartílagos, de huesos vacíos: - El tránsito por el tiempo con toda su nostalgia, sus cicatrices, sus esperanzas, sus miedos y proyecciones. Cada vez que nos miramos al espejo ahí están ellos, en cada paso, en cada célula. Si miramos bien, a través del túnel de las pupilas, podremos tocarlos, sentirlos, abrazarlos y contarles que acá estamos, ligados por un abrazo eterno que no se quiebra jamás. Somos hijos de los barcos. 

Este “viaje al pasado” y conexión con primos que nunca vi, pero con raíces en común tan fuertes que me hacen reconocer pedacitos de mí en ellos me hicieron pensar: nos quejamos tanto, tanto, cuando estos bisabuelos pasaron por esto y más en condiciones mucho más difíciles. La viruela, la gripe mal llamada  “española”, en tiempos de guerra, sin las facilidades que tenemos hoy para conectarnos unos con otros. Esto ya pasó y va a pasar.

Ya va a llegar el momento en que nos podamos encontrar, mientras tanto confiar en el canto de ellos, que juntos, desde otro plano, hacen vibrar nuestra isla dentro de cada uno de nosotros. La sangre no es agua - destaca Mariana Kútulas Vrsalović, actriz argentina de raíces croatas.