Franco Ferrera Cvitanović (foto: archivo personal) Franco Ferrera Cvitanović (foto: archivo personal)

Franco Ferrera ha participado en varias instituciones croatas en Chile.

- En ellas he podido estar en contacto con la gente y ver de cerca cómo las personas viven de distinta forma su relación con Croacia. Esta relación ha ido cambiando con el tiempo a medida que avanzan las generaciones.

Los primeros croatas que llegaron a Chile fundaron numerosos centros de reunión a lo largo de todo el país, con un simple objetivo: sentirse más cerca de su patria. Croatas de verdad movidos sólo por el amor a la patria. Las generaciones que siguieron fueron adaptándose a la realidad, teniendo como primera gran pérdida el idioma, el cual no fue trasmitido desde las primeras generaciones. Luego vino una generación que “romantizó” a Croacia sin saber mucho de su cultura ni de su actualidad. Esto es comprensible debido a la falta de medios de comunicación de la época, viviendo más que nada de las historias que se fueron traspasando.

Luego, de un momento a otro ser croata se transformó de alguna manera en sinónimo de “estatus social”, tal vez impulsado por el gran éxito económico que lograron los primeros croatas debido a su gran capacidad de trabajo y facilidad para los negocios - enfatiza Franco Ferrera. 

Considera que es hora de volver atrás el reloj y rescatar la esencia verdadera.

- Los primeros croatas que llegaron a Chile eran principalmente pescadores, trabajadores de la piedra o vinicultores. Llegaron principalmente a instalar almacenes, algunos a buscar oro o salitre. Eran muy preocupados de los suyos, de apoyarse, generar redes de contacto y de hacer obras en beneficio de la comunidad.

Franco son su esposa Ivana (foto: archivo personal)

Luego de todas estas etapas llegamos a la actualidad, donde con el desarrollo de las comunicaciones y la conectividad crece un nuevo panorama: el retorno de los descendientes hacia Croacia. Es una bonita etapa y se ha facilitado en gran parte por el gran trabajo que ha realizado la Oficina Central para los croatas fuera de Croacia, donde, en primer lugar, han puesto el aprendizaje del idioma como una pieza fundamental y por otro lado están haciendo todos los esfuerzos para generar nuevas instancias y facilidades para que la gente pueda regresar a la madre patria.

La Croacia de hoy es muy diferente a la de nuestros abuelos - afirma Franco. 

En Croacia le encanta su gente, la seguridad, los paisajes, el folklore y la educación de las personas.

- Mi abuelo era 100 por ciento de sangre croata. Familia de Dalmacia territorial (Split y Trogir). Tenían una taberna en un pueblo llamado Marina, cerca de Trogir, taberna que hasta el día de hoy se conserva y donde he tenido la suerte de almorzar junto a mi familia. Actualmente una de las principales avenidas lleva nuestro apellido.

He visitado 5 veces Croacia, 3 por placer y 2 por reuniones como miembro del Consejo, sólo me falta conocer Istria. En cada una de las visitas nos encantamos más con su tierra. Es ahí donde se vive el verdadero espíritu croata, en unión y armonía. Mi esposa es de Zagreb, por lo que en la casa vivimos y respiramos Croacia, escuchamos su música, disfrutamos de los platos tradicionales, decoramos la casa con artesanías croatas y nos ocupamos en traspasar el idioma hablando croata en la casa. Cuando vamos a Zagreb nos quedamos en el departamento que aún conservan en Kvaternikov trg como una forma de seguir conectados.

Hoy en día con mi agrupación Hrvartis, en medio de la pandemia estamos principalmente promocionando a artistas croatas para mostrar su trabajo. Hay muchos artistas los cuales necesitan una vitrina para mostrarse al mundo. Desde hace poco ya estamos haciendo publicaciones en idioma croata.

Nadie sabe cómo será el futuro para nuestra comunidad, lo que sí tengo claro es que el presente hay que disfrutarlo juntos, cantando - destaca Franco Ferrera Cvitanović, director de la agrupación Hrvartis.