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Carlos Eduardo Justiniano envía muchos saludos a su querida Croacia: 

“Vendrán días mejores, ni el terremoto ni ninguna pandemia podrá apagar la llama ni el espíritu guerrero de nuestra nación. Ahora tenemos que resistir, aguantar y tenemos que adaptar nuestros modos de vida y nuestros comportamientos a las indicaciones de nuestras autoridades y a las recomendaciones de nuestros expertos para poder vencer. Este virus no nos vencerá. Al contrario, nos va a hacer más fuertes como sociedad, una sociedad más comprometida, más solidaria, más unida. Una sociedad en pie frente a cualquier adversidad. 

Soy bisnieto de Mateo Kuljiš Ilić, proveniente de la isla de Vis. En 1.938, cuando él apenas tenía 15 años de edad, llegó a la ciudad de La Paz, donde lo recibieron sus tíos Jorge y Esteban Kuljiš. 

En 1.945 se trasladó a Santa Cruz de la Sierra. En 1.947 Mateo Kuljiš se casó con Aida Maria Fuchtner, con quien tuvo 5 hijos. Después de 15 años de salir de Vis, visitó su isla natal, donde vivían su padre Rade, su madre Katica y sus hermanos Ivanko y Elda. Luego del fallecimiento de su padre en 1.976, Mateo decidió llevar a su madre a Bolivia” - menciona Carlos Eduardo Justiniano. 

Su bisabuelo inauguró en Santa Cruz la primera tienda de zapatos Manaco.

“La empresa le sugierió instalar una curtiembre en Santa Cruz, motivo por el cual empezó a comprar cuero para abastecer la fabrica de zapatos. Le animaba mucho el hecho de que en Santa Cruz hay mucho ganado. El prestigio de la empresa llegó hasta Italia, tan es así que durante su visita a Bolivia el dueño de la empresa Bata fue a Santa Cruz a felicitar a don Mateo por el excelente trabajo que realizaba.

A la edad de 38 años, inauguró su propia curtiembre llamada Curtiembre Vis Kuljiš, que abrió sus puertas al mercado nacional, trabajando con varios tipos de cuero. Con el transcurso de los años y la implementación de nuevas tecnologías la empresa creció hasta convertirse en la más grande e importante curtiembre de Boivia, exportando sus productos de alta calidad a mercados muy competitivos como Chile, Perú, Brasil, Estados Unidos, Italia, Portugal, España y Japón” - dice su bisnieto. 

Mateo Kuljiš fue un hombre ejemplar que luchó por el progreso de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. 

“Fundó la Cooperativa de Electrificación, la Empresa de Telefonía y Comunicaciones, la Empresa de Agua, una posta médica para beneficiar a los vecinos de la zona y a los trabajadores de la curtiembre, el Banco Económico, el Banco Santa Cruz del cual fue director durante 15 años. También, con sus propios recursos creó escuelas de estudios primarios.

En 1.964 fue nombrado cónsul honorario de Yugoslavia.

Por su excelente labor fue reconocido con la distinción del eslabón empresarial a nivel nacional que le otorgó el presidente de la República de Bolivia. 

Su carácter bondadoso y alegre le abrió muchas puertas en la sociedad de Santa Cruz, donde fue recibido como miembro del club social y como socio de la cámara de industria y comercio. Falleció el año 2.004, dejando a su familia un gran legado, un ejemplo de trabajo y sacrificio. 

Mi bisabuelo Mateo Kuljiš era hincha del club de fútbol Hajduk de Split en Croacia y del Blooming en Santa Cruz de la Sierra. Pero fanático de la selección croata de fútbol. Yo heredé su pasión por la selección croata” - destaca Carlos Eduardo Justiniano, desde La Paz, Bolivia.