(Foto: archivo personal) (Foto: archivo personal)

Ruth Escobar Benic destaca:

“Nací en Oruro, mi madre fue la sra. María Benic Snaider descendiente de croata. Ella nos contaba que los abuelos llegaron a América Latina, la tierra de las oportunidades, impulsados por las necesidades económicas. Desembarcaron en Chile y finalmente llegaron a Bolivia.

La colectividad croata más numerosa residía en la pujante ciudad de Oruro. A principios fundaron la Sociedad Croata de Socorros Mutuos, que buscaba la cohesión de la colectividad eslava.

Nosotros con gran felicidad estamos presentes en las actividades del club croata y siempre con el deseo de saber dónde comienzan nuestras raíces. No tenemos relaciones con la familia allá ni conocemos la bella Croacia, pero deseos no nos faltan. 

Hermanos croatas, qué pena. No hay mayor infortunio que la enfermedad y encima la destrucción. Es cuando el mundo se desploma y les habla el dolor. El coronavirus nos ha dejado a todos en jaque. Un virus que rápidamente se ha convertido en pandemia mundial. Un virus que a muchos nos ha hecho quedarnos confinados en casa sin salir. Un virus que ha cerrado colegios, parques, tiendas, bares y restaurantes. Un virus para el que todavía no existe una cura y que está haciendo que perdamos muchas vidas diarias, fundamentalmente las de nuestros mayores y ancianos. Un virus que lo ha puesto todo patas arriba y que nos ha hecho replantearnos nuestro modo de vivir, de ver el mundo. 

Ante estas circunstancias, no es extraño que nuestras fuerzas flaqueen, no es nada raro sentirnos tristes, desorientados, con incertidumbre, ansiedad y miedo al futuro. Lo normal es que tengas un sabor amargo en la boca y que te levantes cada día con la sensación de sentirte perdido. Pero no podemos decaer, no podemos dejar que el Covid-19 nos gane la batalla. Tenemos que levantarnos y luchar para vencerle, porque cada uno de nosotros podemos poner nuestro granito de arena para alejarlo de nuestras vidas, para así poder volver a la normalidad. Esa normalidad de la que a diario nos quejamos, pero que ahora echamos tan en falta. 

Admiramos lo pronto que se están recuperando en Croacia y no falta nada para que entren en la normalidad. Confianza en la plegaria a Dios, fe en el trabajo, serenidad del espíritu. Siempre están en mi corazón” - expresa Ruth Escobar Benic.

 

Igor Murillo expresa:

“Querido pueblo de Croacia.

Tristes hemos recibido la noticia del terremoto en Zagreb, los daños que ha recibido la Catedral, el Parlamento, las enormes pérdidas y los heridos.

Desde Oruro, en este momento de tanta incertidumbre por el futuro, hacemos llegar nuestros deseos de bienestar y fortaleza para superar la adversidad, superar también a la pandemia que nos aísla, esperando muy pronto días mejores de felicidad y bendiciones.

Oruro en Bolivia tiene siempre los brazos abiertos para recibirles con amor y solidaridad” – dice Igor Murillo.

 

Norma Sabioncello menciona:

“Como dijo la escritora chilena Isabel Allende: “Ni siquiera sabemos lo fuerte que somos hasta que nos vemos obligados a sacar esa fuerza oculta. En tiempos de tragedia, de guerra, de necesidad, la gente hace cosas asombrosas. Es impresionante la capacidad humana para la supervivencia y la renovación”.

Lamento lo acontecido. Pero estoy segura que Croacia se levantará una vez más. Saludos del corazón y toda mi solidaridad desde Oruro Bolivia” – concluye Norma Sabioncello.