Bedrich Magaš con su familia (Foto: archivo personal) Bedrich Magaš con su familia (Foto: archivo personal)

- Mi padre vivía en Zadar, se ofreció como voluntario en el ejército en Croacia y luchó contra la invasión en la Segunda Guerra Mundial. Fue gravemente herido y posteriormente recibió dos condecoraciones. Mi madre era enfermera de la Cruz Roja y colaboradora del movimiento de resistencia en la ciudad, que estaba entonces bajo ocupación italiana. Ese trabajo era peligroso. Mi tío, también en resistencia en Berlín, apenas sobrevivió 27 meses como detenido en Buchenwald. Nuestros antepasados se mudaron a Punta Arenas en 1911, donde mi familia empezó una vida completamente nueva. En la casa había huerto y gallinas, clases de piano y acordeón, algo de deporte y mucha biblioteca pública. Fue bueno nuestro cambio, me gustó América. Pero nunca dejamos de hablar y pensar en croata. Mamá, papá, mi hermana y yo siempre hablábamos solo croata en casa. Felizmente casado con una ingeniera, a mi hijo Petar siempre le he hablado en croata, porque tenemos que preservar nuestro hermoso idioma siempre que sea posible. Él tiene ciudadanía croata y pasaporte. Los viejos dálmatas y sus descendientes eran nuestros amigos cotidianos y uno de mis maestros favoritos fue un sacerdote salesiano esloveno. Siempre fue una verdadera alegría visitar el Hogar Croata y sentirse en un círculo familiar, hasta hoy. Me gradué como ingeniero eléctrico en Punta Arenas y Santiago y desde 1981 soy profesor en la Universidad de Magallanes - destaca Bedrich Magaš. 

Bedrich Magaš con su hijo (Foto: archivo personal)

Cuando comenzó la Guerra Patria, se ofreció como voluntario: - No pensé ni por un segundo si debería hacerlo. En 1991 la Embajada de Croacia no aceptó mi ofrecimiento de ir a combatir por Croacia, pero su agradecimiento lo atesoro. Nuestro laboratorio de investigación energética lleva el nombre en honor a Nikola Tesla. Y se lo dije personalmente a la presidenta de la República de Croacia Kolinda Grabar Kitarović cuando nos visitó aquí, porque su esposo también es ingeniero eléctrico. Desde el año pasado nuestra universidad tiene un departamento de lengua croata, abierto para estudiantes de todos los niveles, gracias al Ministerio de Educación y Ciencia de la República de Croacia, con una excelente profesora invitada. Es un gran avance y abre las puertas al entendimiento y la cooperación en varios campos. Y significa mucho que sea el único de su tipo en todo el país. En resumen, soy un inmigrante feliz y sumamente agradecido, recibiendo a diario mucho más de lo que me esfuerzo en dar. El inmigrante debe ser ante todo, muy agradecido, a la vez que portador de sus propias claves. Dicen que todo inmigrante es por principio pobre, trabajador y orgulloso. Una especie introducida ojalá muy respetuosa con su medio, generosa con sus saberes y hábil en sus aprendizajes. 

Se cumplen 5 siglos del descubrimiento del Estrecho de Magallanes: - Han pasado 500 años desde el descubrimiento del Estrecho de Magallanes, esa increíble hazaña del primer viaje alrededor del mundo. Se han editado varios libros, se han realizado numerosas clases y conferencias, nos han visitado grandes veleros y en esta ocasión se han revelado importantes monumentos. Ese fue el inicio de Europa en América del Sur. Y a finales del siglo XIX los croatas vinimos desde lejos, como partícipes de esta sociedad tan especial, con hilos multicolores tejidos en la esencia de la Patagonia. Con varios éxitos, hasta cierto punto todos somos iguales, pioneros porque así es como abrimos un nuevo mundo. Nuestra Croacia está adentro ahora y América está a nuestro alrededor. Porque el que vino desde Dalmacia a Magallanes, desde lejos y para siempre, es ante todo un peregrino, que encontró en estas sobrecogedoras estepas, fiordos e inmensidades patagónicas, la paz y un nuevo, bonito hogar croata. Así es como se desarrollan la comprensión y la paz: con buen espíritu, agradecidos por la hospitalidad y la comprensión generosa entre la gente - enfatiza Bedrich Magaš Kusak.