La Voz de Croacia

08:54 / 23.01.2026.

Autor: Matija Jerković

Croacia frente al acuerdo UE–Mercosur: ¿qué sigue?

Mercosur
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Foto: Yves Herman / Reuters

Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea y cuatro países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— firmaron un acuerdo que podría influir de manera significativa en las relaciones económicas entre Europa y América del Sur. Sin embargo, la firma no representa un punto final, sino apenas el inicio de una nueva fase de un proceso de largo recorrido.

El acuerdo fue firmado el 17 de enero de 2026 en la capital paraguaya, Asunción, pese a que en los últimos años muchos habían comenzado a dudar de que llegara a concretarse.


Mercados complementarios, intereses contrapuestos


A comienzos del siglo XXI, la Unión Europea y el Mercosur parecían socios comerciales ideales. Europa exporta maquinaria, vehículos, equipamiento industrial y productos químicos y farmacéuticos, mientras que los países del Mercosur ofrecen materias primas y productos agrícolas. En este contexto, Alemania y Brasil figuraban entre los principales impulsores del acuerdo.


Sin embargo, precisamente porque el acuerdo trasciende los intereses bilaterales, este ambicioso proyecto de cooperación avanzó con dificultad durante años. En las negociaciones fue necesario armonizar numerosos intereses, a menudo contrapuestos, especialmente los de los agricultores europeos y los industriales sudamericanos.


El acuerdo alcanzado prevé la eliminación o reducción progresiva de más del 90 % de los aranceles, aunque al mismo tiempo incorpora una serie de cuotas y mecanismos de protección, especialmente en los sectores más sensibles.


La dimensión política del acuerdo


Para la Unión Europea —y, por ende, también para Croacia— el acuerdo tiene una marcada dimensión política. Se considera un éxito en la medida en que forma parte de una estrategia más amplia destinada a reforzar la posición económica y política europea en el mundo, diversificar los socios comerciales y reducir dependencias en un contexto de crecientes tensiones globales.


También para los países del Mercosur el acuerdo conlleva efectos políticos positivos. En particular en el caso de Argentina y Brasil, ha sido recibido como una oportunidad para reactivar el diálogo político y fortalecer la cooperación conjunta dentro del bloque regional.


¿Qué sigue tras la firma?


Pese a la firma, el proceso aún no ha concluido. Unos días después, el 21 de enero de 2026, se logró articular una oposición al acuerdo en el Parlamento Europeo, donde por una ajustada mayoría —334 votos contra 324— se solicitó un dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la compatibilidad del acuerdo con los Tratados de la Unión. Los eurodiputados croatas se pronunciaron con seis (6) votos en contra de la solicitud, cuatro (4) a favor, mientras que dos (2) no participaron en la votación.


El Tribunal de Justicia de la UE dispone de un plazo de dos años para emitir su opinión.


Solo después de ello, la parte comercial provisional del acuerdo —el Interim Trade Agreement (ITA)— podría entrar en vigor, previa ratificación por el Parlamento Europeo y los parlamentos de los países del Mercosur.


La parte política y de cooperación del acuerdo —el EU–Mercosur Partnership Agreement (EMPA)— requiere, en cambio, la ratificación de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, lo que implica que podrían transcurrir varios años antes de que el acuerdo alcance su forma definitiva.


¿Y dónde queda Croacia en todo esto?


Para los empresarios croatas, el acuerdo abre mayores oportunidades de exportación hacia un mercado que hasta ahora había sido prácticamente hermético. Para los consumidores, a largo plazo, podría traducirse en precios más bajos de determinados productos alimentarios que ya se importan.


Para los productores nacionales, sin embargo, es importante subrayar que las cuotas siguen siendo muy estrictas. Por ejemplo, la importación de carne vacuna desde los países del Mercosur está limitada a 99.000 toneladas anuales. Distribuida a nivel de toda la Unión Europea, esta cantidad equivale a unos 200 gramos por habitante al año: de forma simbólica, apenas un solo filete. En otras palabras, la producción local no queda expuesta a una importación descontrolada.


Croacia importa, además, precisamente aquellos productos de los que no dispone en cantidades suficientes. Desde Argentina, se importan principalmente maní y merluza.


Al mismo tiempo, se mantiene la protección de un total de 344 indicaciones geográficas europeas. Entre ellas figuran seis croatas: Baranjski kulen, Dalmatinski pršut, Drniški pršut, Istarski pršut, Krčki pršut y el vino Dingač.


El papel de la diáspora


En todo este proceso, la diáspora croata desempeña un papel relevante. Además de las representaciones diplomáticas en Brasilia y Buenos Aires, Croacia se apoya también en las redes de empresarios de origen croata agrupados en cámaras económicas en Argentina, Brasil y Paraguay.

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