La artista boliviana de raíces croatas, Jessica Kuljis, presentó en la Casa de la Cultura de Santa Cruz una exposición monumental “Un siglo vivo, A Living Century”, concebida como un viaje hacia el origen: un territorio íntimo donde dialogan la memoria, la naturaleza y la energía ancestral que sostiene su linaje - para La Voz de Croacia destaca Angélica Kirigin, de la comunidad croata de Santa Cruz.
- La muestra, amplia y simbólica, se despliega como una constelación de obras que nacen de un linaje femenino poderoso y de una sensibilidad que la artista ha cultivado a lo largo de los años. Su trayectoria comenzó a ser reconocida en 2018 con su obra presentada en Montreal. Durante la Larga Noche de Museos que se realiza anualmente en Santa Cruz, destacó la performance “Huellas de mi Memoria”, un homenaje a los 60 años de vida de su madre Marilyn Cochamanidis Canelas, de ascendencia griega. En 2022 dio un salto monumental con su obra “Celebración de una Tierra Fértil”, seis murales de gran formato expuestos permanentemente en el campo ferial Expocruz de Santa Cruz, que son motivo de admiración permanente por los visitantes a ese espacio. En 2025 llevó “Aura” hasta la Galerie 89 de París, consolidando su presencia internacional. Sus cuadros han viajado por Estados Unidos, Austria, España, Argentina y Canadá. Asimismo, participó del Nueva York Leadership Council del New Museum, hecho que reafirma su presencia activa en el escenario cultural global - expresa Angélica Kirigin.
La exposición de Jessica Kuljis representa un viaje hacia el origen.
- “Un siglo vivo, A Living Century”, como se denomina la exposición, es probablemente el proyecto más ambicioso de Jessica Kuljis. Concebida como un viaje sensorial, la muestra convierte la Casa de la Cultura de Santa Cruz en un espacio donde el tiempo no es lineal, sino una espiral que vuelve una y otra vez hacia los orígenes. Cada sala es una estación del recorrido: un fragmento detenido del siglo íntimo al que rinde homenaje. No se trata del siglo histórico, sino del siglo emocional que vive dentro de cada familia, de cada memoria heredada. En esta muestra, Jessica reflexiona sobre su linaje femenino a través de cinco generaciones, una presencia que se hizo especialmente intensa antes de que su bisabuela cumpliera cien años el 2020. Ese umbral temporal se convirtió en una puerta para viajar en ambas direcciones, entendiendo de dónde viene y hacia dónde se dirige. De esa experiencia nace el lema que recorre la muestra: “Soy tu casa materna, soy tu huésped, soy tú y al mismo tiempo soy una diferente”. Desde 2006, Jessica se desenvuelve también en el mundo de la televisión, como vicepresidente de Red Uno de Bolivia, impulsando creatividad y liderazgo en uno de los principales medios de comunicación del país - señala la boliviana de origen croata.
Jessica guarda un vínculo profundo con la comunidad croata, cuya presencia ha sido un cimiento en su vida personal y creativa.
- Nieta de Mateo Kuljiš Ilić, natural de la isla croata de Vis e hija de Ivo Kuljis Fuchtner, conocido líder y empresario en Bolivia, Jessica es portadora del espíritu emprendedor y perseverante que caracteriza a los croatas. Nació en Santa Cruz de la Sierra y su obra artística es reconocida tanto en el ámbito departamental como nacional en Bolivia. Sus incursiones en el exterior han sido muy aplaudidas. Dos fuentes esenciales han nutrido su trabajo: la contemplación de la naturaleza y la búsqueda de sus raíces. Pero su universo creativo tiene un territorio aún más íntimo: el de sus raíces. De su lado paterno, heredó el linaje croata de la familia Kuljis con una trayectoria empresarial y de liderazgo comunitario, que constituye un legado reconocido en Bolivia. En el corazón de esa herencia afectiva late la figura del abuelo Mateo Kuljiš Ilić, cuyas memorias luminosas acompañaron su infancia caracterizada por los momentos compartidos en familia que hoy se transforman en inspiración para su obra. Jessica aspira llevar su exposición a Croacia para mostrar y compartir su obra que traduce una rica historia familiar. Le encanta pensar en aquellos lugares que recorrió de la mano de su abuelo en Vis y volver a surcar el Adriático como lo hizo en el barco que tenía el nombre de Libertad, cuando don Mateo Kuljiš llevó a sus nietos a un encuentro inolvidable con sus raíces - destaca Angélica Kirigin.