Mila Rončević (Foto: screenshot/hrt.hr) Mila Rončević (Foto: screenshot/hrt.hr)

Mila nos despierta

La enfermedad de Mila y la lucha de los padres por su pequeña despertaron en poco tiempo a una cantidad enorme de ciudadanos croatas que, cada uno con su granito de arena, van llenando la cuenta que, para esta niña, hace la diferencia entre la vida y la muerte. En esta campaña se han incluido no solo la gente común, sino también los miembros de la selección de fútbol, personajes del mundo del arte, políticos, incluso gente de diferentes partes del mundo.

Pero particularmente me sorprende la reacción casi inmediata de tantas personas que sienten empatía por aquel que sufre. Casi se puede palpar esa garra, esa enorme voluntad, la solidaridad que surge con un mismo objetivo, en un pueblo que muchas veces parece aletargado, decepcionado, casi dormido en el correr de los días. Y que de pronto despierta, sacudido por una niña, que necesita de toda la ayuda que se le pueda dar, de cada moneda que hasta el más humilde siente que puede aportar para que Mila pueda seguir viviendo.

No crea, señor lector, que este es el único caso que ha puesto de pie a toda la sociedad croata. Tal vez recuerde el caso de la pequeña Nora, que generó una reacción muy similar hace pocos años atrás, y que una avalancha de ayuda permitió un tratamiento en uno de los mejores hospitales del mundo. Lamentablemente, Nora perdió la batalla. Pero su historia, aun fresca en la memoria del pueblo croata, volvió en Mila a generar la misma reacción, otra ola de miles y miles de personas que se ponen de su lado para que la pequeña pueda tener su oportunidad.

Un objetivo común

Con tantas divisiones visibles en la sociedad croata actual, algunas fabricadas, otras impuestas, otras naturales, es difícil imaginar que la empatía con una niña de apenas dos años pueda unir a todo un pueblo. Pero el pueblo croata es un pueblo guerrero. Un pueblo que, cuando identifica un objetivo noble en común, se levanta y lucha a toda garra para conseguirlo.

Esos son mis héroes de hoy. Los que se juegan por un bien común, con transparencia y de corazón. Tal vez Mila nos ayude a darnos cuenta de que somos capaces de hacer mucho cuando nos lo proponemos. Que este país, que tanto queremos, finalmente se dé cuenta de que puede, y que ha sido bendecido, no solo con una geografía sorprendente, sino con personas con una nobleza y generosidad increíbles, capaces de superar los atascos que se encuentran en el camino, para seguir creciendo y desarrollando un país justo y solidario. Solo falta que nos impulse un objetivo común.