Hermana Teresa (der.) (Foto: Studia Croatica) Hermana Teresa (der.) (Foto: Studia Croatica)

Sería una forma de educar a esos niños en el idioma, la fe y la cultura croata, transmitiéndoles asimismo el amor y respeto por el país que recibió a sus padres. Pero, ¿quién se haría cargo de todos estos niños? ¿Había docentes preparados para este trabajo?

Llegan las hermanas de Cristo Rey

El padre Marijan, quien obraba en aquel centro, pensó entonces en las hermanas franciscanas de San Vicente de Paul, de la Provincia de Cristo Rey. Había varias que venían de Croacia, y trabajaban en los colegios de su congregación, en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores. Así fue como organizaron las clases los sábados por la tarde en varios grupos por edades.

Las recuerdo bien. Fui parte de la primera generación de alumnos de aquella escuela, en el  grupo de los alumnos de más edad, ya que estaba en el último año de escuela primaria. La hermana Miriam, a cargo de nuestro grupo, organizó clases de idioma, geografía, historia, cultura, para nosotros, unos quince alumnos, con diferentes edades y niveles de idioma croata.

Las otras hermanas - la hermana Teresa, la hermana Stjepanka, la hermana Nives y la hermana Edita – se hicieron cargo de los demás grupos. Las recuerdo con gran cariño por la dedicación y amor con el que nos enseñaban. Muchos de nosotros seguimos durante años en el centro, pasando luego por el grupo de Estudiantes Secundarios y Universitarios, y por el grupo folklórico y de támburas, y donde forjamos conocimientos y amistades duraderos.

La hermana Stjepanka (Foto: J.S.)

Durante el tiempo que trabajaron en la escuela croata, las hermanas fueron el reflejo de la obra de su congregación, centrada en la obra caritativa, educativa y de formación que habían comenzado en el país, asistiendo y educando tanto a la población local como a todos los croatas que venían desde Europa escapando de las miserias que acompañaban las guerras.

Confianza en la Divina Providencia

Las hermanas de la Misericordia de San Vicente de Paul llegaron a la Argentina en 1934 respondiendo al llamado de los franciscanos croatas de la Provincia de San Jerónimo, de Zadar, que ya se encontraban misionando en aquel país.

La escuela Cristo Rey en el barrio de Dock Sud (Foto: J.S.)

Se ubicaron en una pequeña casa de alquiler en el barrio de Dock Sud, en las cercanías del puerto de Buenos Aires. Inmediatamente pusieron manos a la obra, y comenzaron su labor educativa con hijos de emigrantes de varios países, pero mayormente aquellos llegados de Dalmacia. En aquel lugar, paso a paso y confiando plenamente en la Providencia Divina, lograron construir una escuela primaria y más tarde, una secundaria, que ya funcionaba en 1947, en la que recibieron como pupilas a muchas hijas de los recién llegados de diferentes partes de Croacia, que debían ganarse el pan en un país nuevo, cuyo idioma y costumbres desconocían.

(Foto: J.S.)

En 1939 ya habían fundado la Provincia de Cristo Rey, y se dedicaban no solo a la educación sino también al trabajo en hospitales y asilos de ancianos. Actualmente, cuentan en Argentina con cinco centros educativos en los que se educa a más de tres mil niños y jóvenes. Cuentan con vocaciones de varios países, y con el trabajo de más de 450 laicos.  También trabajan en dos hospitales, una misión y un asilo de ancianos.

Su obra continúa

Gracias a aquellos primeros años de esfuerzo y trabajo duro, la obra de esta congregación continúa. En la sociedad argentina, educando a generaciones y generaciones de alumnos en el espíritu cristiano, y en la comunidad croata, donde establecieron las bases de la Pequeña Escuela Croata, que sigue funcionando a cargo de laicos voluntarios y profesores llegados de Croacia que, con dedicación, siguen educando y formando ya a terceras y cuartas generaciones de croatas a través del idioma, la cultura y la fe.