(Foto: Davor Javorović/PIXSELL) (Foto: Davor Javorović/PIXSELL)

Šime, de la isla de Ugljan

En el diario Jutarnji list, uno de los de mayor tiraje del país, salió una nota sobre Šime. Tiene 86 años, y trabaja de voluntario en el hospital psiquiátrico de la isla de Ugljan. Su esposa, que tenía Alzheimer, falleció hace unos meses. Šime la visitaba a diario, paseaba con ella. Todo el personal del hospital se había encariñado con él. Un corto tiempo después de la muerte de su esposa, Šime volvió al hospital para ofrecer su tiempo como voluntario, para pasear con los pacientes que necesitaban de un poco de atención y cariño…

Josip y la niña que cayó al río

El mes de abril de este año fue bastante frío. Josip estaba en una fiesta de bautismo en las cercanías del río Ruda, en la región de Sinj. En el medio de la fiesta, un niño entró en la sala y gritó: “¡Hay una niña en el río! ¡Cayó al río!” Sin siquiera pensarlo, corrió los cincuenta metros que lo separaban del río. Ya había allí un par de personas tratando de encontrar una rama adecuada para alcanzársela a la niña, cuyo cuerpo parecía inmóvil. Josip saltó al agua y logró agarrarla del pelo en el momento en que se hundía. Él mismo dijo que sintió que Dios le había extendido el brazo… La trajo hasta la orilla, donde le dieron de inmediato los primeros auxilios. A pesar de que él mismo sufrió lesiones en el cuello, Josip se sintió feliz de haber salvado una vida.

La luna de miel de sus sueños

Maja y Željko, ambos periodistas, se casaron en 2006. Eligieron África como destino de su luna de miel. Željko za había estado allí varias veces, y quiso que ambos pudieran viajar y hacer turismo aventura. Decidieron establecer su base en Ruanda, ya que allí había misioneros croatas. Contactaron entonces al fraile bosnio Ivica Perić, quien se encontraba allí desde 2003. El fraile Ivica enseguida les ofreció alojamiento en la misión que dirigía. A partir de la llegada de Maja y Željko, todo se transformó en una verdadera aventura. A partir de su estadía en aquel lugar, ambos decidieron hacer todo lo posible para que los niños de la misión tuvieran aunque más no sea lo básico. Hoy, Maja dirige la asociación humanitaria “Srce za Afriku”, que constantemente se ocupa de juntar fondos para enviar al pueblo Kivuma, en Ruanda. Gracias al fraile Ivica y a todos aquellos que hacen donaciones a través de esta asociación humanitaria, lograron fundar allí el centro “Otac Vjeko”, en homenaje al fraile Vjeko Ćurić, quien dedicó gran parte de su vida  a misionar en aquel lugar, en los peores momentos de la guerra civil, en 1994. Hoy en día, en dicho centro funciona una escuela de oficios en los que se educan los futuros carpinteros, costureros, albañiles, electricistas, plomeros… Las donaciones llegadas de todo el mundo ayudaron a la construcción de una escuela que hoy tiene 800 m2, con once aulas, una sala de informática y un amplio jardín, donde se han colocado grandes recipientes para juntar agua de lluvia. También se ha construido otro edificio de 900 m2 con ocho aulas, una biblioteca y una sala de lectura. Se abrió un jardín de infantes y una escuela primaria. Un total de 700 niños y jóvenes se educan en este centro misionero, como resultado del gran corazón, no solo de Maja y Željko, sino de muchísimas personas que dan su apoyo constante de diversas maneras.

Historias sin fin, o un sinfín de historias

La colección de historias como estas sigue y sigue. Imposible mencionarlas a todas. Existen y están allí, en los medios, dando testimonio de que cada uno puede ser motor de un cambio, y cuando se unen fuerzas, pueden lograrse resultados maravillosos, reflejados en el rostro de cada persona.