Foto: Gentileza F. Blažević Foto: Gentileza F. Blažević

Profesor y misionero

Nicolás (Nikola) Plantić nació en Zagreb y fue bautizado en diciembre de 1720, en la iglesia de San Marcos. Cursó sus estudios en Croacia, Austria y Eslovaquia, y se ordenó sacerdote en 1747, tras lo cual pide ser enviado a Sudamérica.

Debido a su relación con las misiones jesuíticas, se lo identificó con una leyenda que mencionaba a un jesuita con el mismo nombre que había sido designado rey de los paraguayos. Milan Blažeković, renombrado jurista y uno de los fundadores de la revista Studia Croatica, en su libro “Nikola Plantić: primer misionero croata en Argentina – el así llamado rey paraguayo”, haciendo un análisis de varias fuentes, entre ellas las argentinas, relata en su obra que este sacerdote fue profesor en la Universidad de Córdoba y luego vicerrector y rector del Colegio Grande – hoy Colegio Nacional, y estudia las posibilidades de que este croata realmente haya sido el rey paraguayo.

Según Guillermo Furlong, SJ, quien dedicó varias monografías a los “Escritores Coloniales Rioplatenses”, en su “Historia del Colegio del Salvador” menciona a Plantić como croata, y cita a Baucke, contemporáneo de Plantić, quien lo caracteriza como una persona sabia y muy apreciada, un excelente profesor de Filosofía y Teología. Existen dos manuscritos encontrados en Mendoza sobre Lógica basados en sus clases.

Nicolás Plantić ya se había desempeñado como profesor en Zagreb, Varaždin y Slavonska Požega, pero paralelamente a sus cargos en Córdoba ahora se dedicaba también a misionar entre los indios charrúas, que debido a su rebeldía, fueron reducidos y luego se mezclaron con tribus de Brasil, de la Pampa o del Chaco. Un grupo se había instalado en la provincia de Santa Fe, que es con el que se relaciona al padre Plantić. De su obra con los charrúas hay pocos datos.

Leyendas y verdades

La expulsión de los jesuitas en febrero de 1767, por decreto de Carlos III, Plantić fue trasladado a Montevideo, y luego a Cádiz, llegando a Zagreb en 1769. Poco después de este hecho, apareció en Europa un libro llamado “Nicolás I, rey del Paraguay y emperador de los Mamelucos”, que relata una historia enmarcada en la Guerra Guaranítica, en la que el autor hace burla tanto de los españoles como de los jesuitas. El protagonista, en la traducción italiana, se llama Nikola Rubiuni, pero no existe prueba de que se haya tratado del sacerdote croata.

El prof. Blažeković concluye que el jesuita Nikola Plantić ocupa un lugar especial en la historia de la cultura argentina y croata, y en la historia de la orden a la que perteneció. No fue ni un aventurista ni un personaje público, ni rey ni reformador. Pero no cabe ninguna duda que se trató del primer misionero croata, y el primer croata en suelo argentino.