Klapa Barun (Foto: Nina Djurdjevic/PIXSELL) Klapa Barun (Foto: Nina Djurdjevic/PIXSELL)

Familias numerosas

La reacción no se hizo esperar. Mujeres, hombres, familias de todo el mundo se hicieron oir, contradiciendo al presidente francés y mostrando con orgullo a sus hijos. Y a su título universitario y/o éxito profesional. 

Entre aquellos que han optado por familias numerosas, me llamó la atención una en particular: la de Nadica Barun, madre de doce hijos, que en una foto que aparece en el diario Jutarnji List, se encuentra rodeada de ocho de ellos. Estos ocho son miembros de la Klapa Barun, de Sveta Nedelja, la única klapa del país integrada por los miembros de una misma familia, que recientemente ha cumplido diez años desde su creación.

A través del artículo, que habla más de Nadica que de la klapa que integran sus hijos, se deja ver un aire de revuelo, de alegría, de armonía. Habla de almuerzos en los que se reúne la familia para festejar aniversarios o cumpleaños, donde cada uno colabora con algo, ya sea comida o limpieza.

En su elección de formar una familia numerosa, Nadica destaca que son una familia con varios hijos. No muchos. "Nunca puede haber demasiados hijos", y que "lo más importante es el amor en el matrimonio".  

Tiempos difíciles

La vida está llena de hermosos momentos pero también de sobresaltos y tiempos difíciles, y esta familia no es una excepción. Nadica enviudó hace catorce años, cuando su hija menor tenía 9, y sus dos hijos mayores ya habían terminado sus estudios. Con orgullo, dice que fue entonces cuando sus hijos dieron todo su apoyo para que la familia saliera adelante. Ella continuó enseñando en una escuela secundaria a tiempo completo, pero antes de salir a trabajar, ya tenía preparados el desayuno y el almuerzo del día para todos.

La vida continúa, los hijos terminaron sus estudios, varios paralelamente terminaron la escuela de música, y en 2008, uno de ellos, Trpimir, tuvo la idea de conformar una klapa. Usualmente cantaban de manera informal, en fiestas familiares, que particularmente alegraba a su padre. Y ese año participaron como conjunto musical en la 11° estación del Via Crucis en el Santuario de Marija Bistrica.

"Sentí unidad, orgullo, alegría. Para que nos entendamos, mis hijos tienen caracteres fuertes y frecuentemente hay 'intercambio de opiniones'. Pero en la klapa hay una regla: todos trabajan, todos dan todo de sí, y se toman las decisiones por voto", - dice Nadica.

La alegría de los hijos

En Nadica no se ve arrepentimiento, no se ve una vida lujosa, pero se ven serenidad, armonía, alegría y orgullo. Y es que sus hijos, y ahora también sus nietos, son reflejo de un arduo trabajo con grandes satisfacciones. Muchas son las familias que optan por estos valores, viendo en sus hijos la prolongación de la vida de una comunidad, en la que vale la pena invertir sacrificios que tienen sus frutos.

En tiempos en los que atravesamos, en los que los valores se encuentran en crisis, el ejemplo de esta mujer, que supo salir adelante a pesar de las adversidades, y que expresa en su alegría el orgullo por sus hijos, nos invita a reflexionar sobre nuestra actitud respecto de nuestras prioridades en la vida y cuánto esfuerzo estamos dispuestos a hacer para hacerlas realidad.

Es hora de pensar si los hijos con los que hemos sido bendecidos son una carga para nuestro trabajo, nuestra carrera profesional, nuestro bienestar económico, o si todo ello es un medio para darles a nuestros hijos el amor y la formación que necesitan para ser personas de bien y provecho para la comunidad. Depende de ello el futuro de nuestra sociedad y, en definitiva, de nuestra nación.