Bomberos croatas (Foto: Igor Kralj/PIXSELL) Bomberos croatas (Foto: Igor Kralj/PIXSELL)

Croacia, frecuentemente amenazada por incendios, especialmente durante la época estival, cuenta con una organización que reúne no solo a bomberos, sino también a militares, equipos médicos y profesionales que tienen la capacidad de reaccionar en pocos minutos en el campo de acción.

Bomberos profesionales y voluntarios

Para unirse a la fuerza de Bomberos, debe saber, estimado lector, que en Croacia existen aquellos que son profesionales, es decir que, después de la escuela secundaria, continúan sus estudios y reciben el título de Técnicos de Bomberos, con una educación de un total de 819 horas, que puede cursarse en varias ciudades del país. Aquellos que desean ser bomberos voluntarios, pueden acercarse a la Central de Bomberos de lugar de residencia, y hacer seis meses de práctica después de las que habrá que cursar 74 horas de educación teórica y práctica. Podrán salir a las intervenciones una vez cumplidos los 18 años de edad.

Para este trabajo, ya sea profesional o voluntario, es esencial el trabajo en equipo, además de tener una buena condición física, una buena coordinación sensorial y motórica, buena audición, vista y un sistema respiratorio sano.

Incansables defensores del hombre y la naturaleza

Además de los numerosos bomberos que participan activamente en las intervenciones en tierra, no debemos olvidar a aquellos que pilotean los aviones hidrantes. Croacia cuenta con seis aviones hidrantes (Canadair), seis Air tractor, y dos helicópteros, piloteados por hombres y mujeres, que durante la acción se enfrentan a problemas con el viento, el humo, grandes olas en el mar, que presentan problemas para llenar los tanques de agua, y poder llevarla a la zona de incendio. Por eso, los pilotos entrenan en todo tipo de condiciones. A mediados de junio de este año, ya habían intervenido en 37 incendios y 115 horas de vuelo. Y cuando es necesario, colaboran con los incendios en otros países, como lo hicieron en Israel en mayo pasado.

Un sueño no truncado

Pero en los equipos de bomberos no solo se encuentran aquellos que cuentan con una salud óptima. Desde sus limitaciones, cada uno puede dar su aporte. Como es el caso de Zvonimir, un hombre que desde siempre quiso ser bombero. A los dieciocho años ya trabajaba en la central de su ciudad, pero a causa de un accidente de tránsito, quedó inválido. Esto no impidió que Zvonimir se propusiera trabajar temporariamente en la central de operaciones del Condado de Zadar, en el sistema de videocámaras, a través de las que detectó dieciséis incendios que fueron apagados con éxito.

Además de esto, Zvonimir puso en marcha la página de Facebook “Vatrogasci: naši heroji” (“Los bomberos: nuestros héroes”), en los que comparte información variada y útil relacionada con el mundo de estos héroes cotidianos.

CANADAIR (Foto: DUŠKO JARAMAZ/PIXSELL)

Nuestro pequeño aporte

En nuestro país se registra un promedio de treinta mil intervenciones anuales - intervenciones de incendios, intervenciones técnicas y otras. La mayoría – un 95% - está relacionada con la actividad del hombre, y un 5% con catástrofes naturales. Desde nuestro lugar, cada uno de nosotros puede hacer un aporte a la preservación de la vida humana y la naturaleza. ¿De qué manera? Siguiendo consejos sencillos como no guardar sustancias inflamables o explosivas en nuestros hogares; hacer el mantenimiento regular de chimeneas, hogares a leña, instalaciones eléctricas y a gas; no tirar cigarrillos o fósforos sin haberlos apagado primero; contar con un matafuegos (extintor)… e informarse y educarse acerca de cómo reaccionar en caso de incendios, tanto domésticos como en espacios abiertos. Con estas sencillas tareas de prevención podemos hacer un aporte al cuidado del medioambiente y a la protección de vidas humanas, y así ayudar a aquellos que se exponen de manera valiente y generosa, siguiendo el lema de los bomberos voluntarios croatas: “Apaga el incendio, salva a tu prójimo” (“Vatru gasi, brata spasi”).