Jóvenes del grupo Proljeće (Foto: gentileza de Natasha Duić) Jóvenes del grupo Proljeće (Foto: gentileza de Natasha Duić)

Amigos y proyectos

Así como lo hace Lucía, muchos son los jóvenes que se acercan a los centros croatas para compartir diferentes actividades, siendo el folklore una de las más populares. Aquí se crean nuevas amistades, hay energía, nuevas ideas, y son estos jóvenes los que van nutriendo en sí el amor por la patria de sus padres, abuelos o bisabuelos, que más adelante se encargarán de transmitir a las siguientes generaciones.

El esfuerzo invertido en horas de ensayo, de preparativos de trajes típicos, de aprendizaje de canciones, coreografías, tiene su recompensa: viajes, nuevas amistades, nuevas culturas, y una gran satisfacción por la presentación realizada.

Jóvenes del grupo Proljeće (Foto: gentileza de Natasha Duić)

Desde la independencia de Croacia, muchos son los que tienen la posibilidad de perfeccionar sus conocimientos en diversos ámbitos, entre ellos el folklore, los instrumentos tradicionales, el teatro, la elaboración de trajes y joyas típicos, que ofrece, por ejemplo la Fundación para la Emigración Croata a través de sus talleres bianuales. Así lo hizo Natasha Duić, quien dirige el grupo folklórico Proljeće desde hace seis años en la capital argentina, y que gracias a lo aprendido en los cursos de folklore en la Madre Patria, sumado a su creatividad y dedicación, prepara a sus compañeros para futuras presentaciones.

Natasha participó desde su infancia en las actividades de la comunidad croata en Buenos Aires. Pasó por la Pequeña Escuela de Idioma y Cultura croata, luego por la Asociación de Estudiantes Católicos Croatas, en el marco de la que funciona el grupo de folklore Proljeće.

“Juntos tratamos con mucha pasión de transmitir la cultura croata, y que todo el mundo conozca lo que es Croacia”, - dice Natasha quien, al igual que los 20 bailarines de entre 13 y 30 años de este conjunto croata, dedica su tiempo libre al folklore y al canto. Con la misma dedicación trabajan grupos juveniles de folklore croata en San Justo, Dock Sud (Bs.As.), Rosario (Santa Fe), Córdoba (Córdoba)… en Argentina, al igual que miles de amantes del baile y el canto reunidos en el marco de cada asociación que nuclea a los croatas y a sus descendientes en todo el mundo.

Jóvenes del grupo Proljeće (Foto: gentileza de Natasha Duić)

Es importante destacar que estas actividades constituyen un gran aprendizaje de habilidades útiles, no solo en el marco de la colectividad, sino del futuro no tan inmediato de estos jóvenes, ya sea en el mundo laboral, o en el entorno de la comunidad en la que viven, ya que, además de “pasarla bien” durante sus encuentros, deben cumplir roles de liderazgo, con ensayos, con fechas y horarios, organización de eventos, etc.

Cumplir con un sueño

Durante el verano, grupos folklóricos bajo el ala de la Unión Fraternal Croata (EE.UU./Canadá) viajan a Croacia haciendo una gira por diversas ciudades, presentan la música y las danzas que forman parte de su repertorio, y tienen la oportunidad de conocer el país, de conocer a familiares, de adentrarse en la cultura y la realidad croata. Cuentan con posibilidades similares los grupos con domicilio en los países europeos, especialmente en los países vecinos. No es tan sencillo, sin embargo, para los grupos de Sudamérica o Sudáfrica, a los que la distancia no ayuda, y tampoco la situación económica que atraviesa el país en el que viven. Y a pesar de que tienen la posibilidad de presentarse en diferentes escenarios de su comunidad, su gran sueño es, algún día, poder bailar y transmitir su alegría y su amor por el folklore en la patria de sus antepasados.

Jóvenes del grupo Proljeće (Foto: gentileza de Natasha Duić)

Jóvenes embajadores

Todos estos jóvenes descendientes de croatas, diseminados por todos los continentes, pero unidos por un pasado común, se transforman en los mejores embajadores de nuestra cultura, son nuestros “héroes” por el gran trabajo que realizan, por su constancia, su creatividad, y porque, sin ser plenamente conscientes de la importancia y el valor de su obra, nutren y transmiten una parte importante de la riqueza del patrimonio cultural en el país en el que viven.