Josip Cvrtila (Foto: screenshot/HRT) Josip Cvrtila (Foto: screenshot/HRT)

De un día para otro, su nombre fue borrado de todas las escuelas, sus libros desaparecieron de las bibliotecas. Pasó a ser de un gran escritor a una suerte de sombra que se fue olvidando. Mientras eso ocurría en la nueva Yugoeslavia, Josip Cvrtila hacía huella en donde pisaba…

Partir sin mirar atrás

Josip Cvrtila debió huír de Croacia para salvar su vida. Fue en mayo de 1945 cuando dos de sus seis hijos lo fueron a despedir a la plaza central de Zagreb, sin mirar hacia atrás para que no hubiera arrepentimientos de último minuto. Sabían estas dos niñas que, de ser así, para su padre no habría salvación. Lo que no sabían es que nunca más lo verían. Ni sabrían más de él. Así lo relata una de sus hijas, Katarina, quien gracias a la ayuda de su hijo Krešimir, quien viajó a la Argentina para saber más sobre el destino de su abuelo, puso en marcha un recorrido para desandar la historia.

(Foto: screenshot/HRT)

De Italia a Argentina

El camino de Josip Cvrtila lo llevó primero al campo de refugiados en Fermo, Italia. En aquellos años de post guerra, en varios galpones se amontonaban enormes cantidades de refugiados, familias enteras, viviendo por meses y meses en aquel lugar, con la esperanza de que volverían a su querida patria. Los croatas estacionados en Fermo, viendo que esto no ocurriría en breve, se organizaron. En la escuela que pusieron en funcionamiento, los que eran docentes pusieron lo mejor de sí para darles a los niños cierta continuidad en cuanto a la educación formal. Cvrtila se encontraba en una situación similar a la de muchos otros, no había sido el único en tener que abandonar a su familia. Debió sobreponerse y se puso a trabajar en la escuela. Sus alumnos lo recuerdan como un hombre estricto, que imponía mucho respeto, y que valoraba la disciplina y la justicia. Otros, los que eran más pequeños, lo recuerdan como un hombre amable, siempre ordenado y prolijo. En 1947 partió en barco hacia Argentina. Este excelente escritor, cuyas obras estaban llenas de espontaneidad, ingenuidad e imaginación, se arremangó y trabajó como conserje, albañil y, cuando aprendió el idioma, como empleado en el Ministerio de Obras Públicas.

Cartas sin destino

Las cartas que escribía desde la lejana Argentina eran sistemáticamente devueltas al remitente, hasta que logró, a través de un seudónimo y de direcciones de terceros, ponerse en comunicación con los suyos a través del correo. Nunca dejó de escribir. Cada día dedicaba un tiempo a escribirle a su familia, en cuadernos que guardaba con cuidado debajo del parquet de su habitación. En 1966 falleció en Buenos Aires, sin haber vuelto a ver a su madre, a su esposa y a sus hijos.

Cvrtila cuenta su historia

Sus amigos sabían de la existencia de aquellos cuadernos. Y decidieron entregárselos al padre Ilija Kozina, sacerdote que obraba en la Misión Católica Croata San Nicolás Tavelić, en la capital argentina. Él fue quien, en uno de sus viajes a Croacia, llevó todo ese material, las cartas escritas que le habían sido devueltas y varias fotos, a su hija Katarina. Treinta años después del fallecimiento de su padre le llegaba un material invaluable, a través del que ella pudo comprender las penurias que atravesó su padre y cómo había sido su vida en aquella tierra lejana.

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Querido papá…

Katarina, ya en edad avanzada, decidió entonces escribirle una carta “Dragi tata”, para despedirse de su padre. Una carta tremendamente emotiva en la que dice “pensé que nos volveríamos a encontrar a lo largo de la vida, y que nos contaríamos todo. Entre las palabras que nos escribías no se podía sentir cuánta humillación, desilusión, miedo, dolor físico y psíquico habías sufrido, y todo aquello que es difícil de expresar”.

Esta carta y el viaje realizado por el hijo de Katarina a Argentina en busca de la verdad de esta historia tan dolorosa fueron base para un documental de la Radio y TV croata llamado “Josip Cvrtila – slika progona Hrvata i Hrvatske” que revela el camino que debió recorrer no solo Josip Cvrtila sino muchísimos otros croatas que repentinamente se encontraron en un camino tan diferente al que habían planeado. A pesar del sinnúmero de dificultades que debieron sobrellevar, lograron ponerse nuevamente de pie, y atravesar el camino de la vida de una forma digna y sin olvidar a la patria que los vio nacer.