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Una colección para sus hijas

Ljeposlav Perinić, nació en Split, se educó en Zagreb, donde terminó sus estudios secundarios y universitarios, pero vivió la mayor parte de su vida en Argentina. Su amor a la patria siguió fiel hasta el día de su muerte. Era uno de aquellos personajes que se mantenía activo en la vida cultural de la comunidad croata de dicha ciudad: fue miembro del Club Cultural Croata, secretario de la dirección de la revista Studia Croatica, y editor de varias publicaciones de la emigración.

Ljeposlav Perinić era un hombre alto y simpático, de vestimenta formal, agradable en el trato. ¿Cómo comenzó a coleccionar muñecas? Según él mismo lo dijo en una entrevista, de pequeño se sintió maravillado por la variedad de colores, bordados, decoraciones y motivos de los trajes típicos croatas, que había visto durante el entierro de Stjepan Radić, un grande de la historia croata. Las hijas de Perinić, quienes habían recibido una muñeca con traje típico de Posavina, en 1959, le hicieron pensar en la idea de empezar una colección de muñecas con trajes típicos de todo el mundo, pero no comprándolas, sino recibiéndolas como regalo de diversos mandatarios del mundo entero.

Las muñecas tocan a la puerta

Y fue así como comenzaron a llegar: la primera, en 1962, vino de México. La enviaba la primera dama, Eva Sámano de López Mateos. Le siguió la de Alemania, con una carta firmada por Konrad Adenauer. La colección siguió aumentando. Llegaban de España, con la firma de Francisco Franco, de Indira Ghandi, de Mao Tse Tung, de Grace Kelly…

La colección iba en aumento, y superó las 350, llegadas de más de 120 países. Su colección privada fue utilizada en muchas ocasiones para hacer exposiciones a beneficio. Es así como en una ocasión, se juntaron fondos para el leprosario infantil en Argentina, para construir una sede para la asociación S.O.S OPROVI Argentina…

Un deseo cumplido

Ljeposlav Perinić tuvo un gran deseo: que su colección fuera donada al Museo Etnográfico de Zagreb. En 1992, la “Colección Perinić” vio la luz en la capital croata. La colección fue aceptada por su valor en cuanto a la idea de interrelación de naciones y culturas del mundo. Durante la inauguración, Perinić dijo: “Como donante, en nombre de mis hijas y el mío propio, deseo dejar esta colección de muñecas a mi nación croata, a mi patria Croacia y la ciudad de Zagreb”.

La colección sigue aumentando, con muñecas llegadas no solo de autoridades políticas, sino de artistas y amantes de muñecas en trajes típicos llegadas de Croacia y del extranjero. Un deseo hecho realidad, de un hombre que, después de haber vivido los momentos difíciles del destierro, nunca olvidó a su patria y, a través de su colección de muñecas, unió simbólicamente a todos los países del mundo en la ciudad que llevó siempre en su corazón.