Foto: gentileza de Joza Vrljicak/Studia Croatica Foto: gentileza de Joza Vrljicak/Studia Croatica

De ser aparentemente una zona árida y arenosa, se transformó a través del tiempo en un rico ejemplar de la flora mundial, gracias a un descendiente de croatas.  

Un héroe en el Río de la Plata

Antonio Lussich nació en Montevideo, Uruguay, a mediados del siglo XIX. Su padre, Filip Lukšić, nacido en la isla de Brač, llegó a la capital uruguaya en 1840. Junto con su hermano Manuel, Antonio fundó una flota naviera que operó durante más de cuarenta años, dedicándose a traslados de pasajeros y mercancías. 

Sin embargo, Lussich se hizo más conocido por las arduas tareas de salvataje en el Río de la Plata, conocido en aquella época por su intenso tráfico y las dificultades de su navegación. Debido a fallas en los mapas hidrográficos, o a la fuerza de las tormentas de la zona, capitanes de grandes navíos se adentraban en el río con consecuencias nefastas para su tripulación, sus pasajeros y sus mercancías.

Se calcula que, en la segunda mitad del siglo XIX, el promedio de naufragios era de cuatro y medio por mes, que fueron aumentando a medida que aumentaba el tráfico marítimo.

Lussich fue un personaje fundamental en la tarea de salvar las vidas de los barcos en peligro, pero también de recuperar las mercancías que trasladaban las naves. Esto le valió reconocimientos por parte de la Reina Victoria de Inglaterra, que en 1892 lo condecoró con una medalla de oro por sus servicios, la primera entregada hasta ese entonces a una persona en Sudamérica.

Esta historia y otras muchas fueron registradas en el libro "Naufragios famosos", que él mismo escribió tiempo más tarde.

Escritor y poeta y amante de la naturaleza

Desde su juventud temprana, Antonio Lussich comenzó a trasladar sus vivencias al papel, y a través de la poesía gauchesca escribió "Los tres gauchos orientales", "El matrero Luciano Santos", que ganaron popularidad en la prensa local.

A sus 50 años, compró en Punta Ballena hectáreas de tierras que en apariencia eran áridas y poco productivas. Allí construyó una casona, a la que se llegaba con dificultad primero por barco y luego en carreta. En aquel entonces la vegetación natural la conformaban yuyos y pastos ralos, con algunos pocos árboles nativos, qué Lussich hizo limpiar. Contrariamente a la opinión de botánicos de renombre, la esposa de Antonio, doña Ángela, plantó árboles en la zona oeste de la Punta, que crecieron frondosamente, dándole lucha a los fuertes vientos. 

Con su equipo de hombres, Antonio fue limpiando el terreno y plantando pinos y eucaliptus en los lugares más cercanos al mar, creando una barrera protectora contra el viento. En el corazón del terreno, en la sierra misma de la Ballena, plantó las especies más valiosas y diversas, cuyas semillas eran traídas por él mismo o por los capitanes de navío que había conocido a través de los años.

Foto: Joza Vrljičak

Con más o menos esfuerzo, las plantas se aclimataron y reprodujeron, transformando esta zona en una de las reservas forestales más importantes del mundo, que hoy cuenta con 370 especies exóticas y 60 nativas, y en la que conviven desde pinos de Japón, México y Jerusalén, hasta cedros del Líbano y del Himalaya, el árbol plateado del sur de África, y la casuarina de la India, entre muchos otros ejemplares de todo el planeta.

Hoy su obra puede ser visitada y admirada, orgullo de los uruguayos y particularmente de la comunidad croata del país oriental. Su antigua vivienda alberga ahora un museo que cuenta con objetos personales de don Antonio, fotografías, cartas, documentos, libros…

Una placa colocada por la embajada de la República de Croacia, en febrero de 1997, dice: "En homenaje al centenario del Arboretum Lussich y a su fundador Don Antonio Lussich, descendiente dignísimo del pueblo croata". Para hermosas vistas del interior del arboretum, ver en Youtube "Los croatas de Uruguay – Arboretum Lussich – Punta Ballena", hecho por Studia Croatica.