Marta y Matea (Foto: Instagram @better_bolivit) Marta y Matea (Foto: Instagram @better_bolivit)

Quiero misionar

Una es de Varaždin, otra de Đakovo. En la lejana Bolivia trabajan junto con el padre Ivica Vrbić y otros tres sacerdotes peruanos en la parroquia de Mineros. Esta parroquia abarca tres municipios, con seis grandes filiales y veinte pequeñas, y está al servicio de unos cincuenta mil habitantes. La mayoría de las filiales se encuentra en lugares de difícil acceso, con caminos de tierra inaccesibles durante épocas de lluvia. La filial más cercana se encuentra a siete kilómetros de Mineros, y la más lejana, a ochenta.

Marta Klemenčić y Matea Gazilj desde hacía mucho tiempo tenían la idea de ir a misionar a algún lugar fuera de su país natal. Se conocieron un tiempo antes de partir hacia Bolivia. Ahora trabajan en equipo, junto con Eliana, una joven de Santa Cruz de la Sierra, en la parroquia de Mineros y sus filiales, durante un año en el que tuvieron que adaptarse a un nuevo idioma, nuevas costumbres, un clima que poco se parece al de su país natal, otra alimentación, otras reglas… e insertarse en un mundo en donde rige la pobreza extrema, y en el que las actividades que realizan no dependen del reloj sino del tiempo meteorológico...

Marta y Matea

Marta terminó en Croacia sus estudios de Pedagogía y Filosofía. Matea es especialista en Rehabilitación Educativa. Su labor con los niños comienza en las primeras horas de la tarde. En varios barrios de la zona trabajan con unos 600 niños en el programa de apoyo escolar, que incluye no solo escribir la tarea sino también aprender conocimientos básicos. “Aquí se considera más rica la familia que vive en un hogar con más de un ambiente. Y mientras que es difícil ver de todo lo que carecen estos niños, paralelamente pienso en todo lo que les podemos ofrecer, desde alimento, ropa, atención médica, pero mayormente en forma de aprendizajes prácticos, que les van a ayudar en el futuro, que van desde lavarse los dientes, cumplir con la tarea escolar, aprender las tablas de multiplicar…”, dice Marta, quien ya habla con fluidez el castellano.

A pesar del tiempo que ya llevan en Mineros, Matea se sigue sorprendiendo con algunas historias y el estilo de vida de la mayoría de la gente que habita la zona. “Por ejemplo, cuando me doy cuenta del porcentaje de niños abandonados por sus madres que se van a otro país y de la que nunca más tendrán noticias, o cuando trabajo con niños muy callados, para los que más tarde se comprueba que han sido abusados por sus propios hermanos y por eso han cambiado su comportamiento, no puedo ser indiferente”, explica Matea, que lo que más la afecta es ese abandono por parte de los padres, que provoca en los niños un deseo de abrazos, atención, amor, y por otro lado genera falta de higiene personal, poco deseo de aprender, aunque tengan mucho potencial, que es desaprovechado.

La importancia del día a día

“Sé que solo puedo trabajar en el día a día, esforzarme en ayudar a alguien determinado y que entonces esa ayuda se expandirá y que, si se fortalecen determinadas personas en el mismo Mineros, con el tiempo cambiará la mentalidad. Y ya está ocurriendo, gracias al esfuerzo de muchos misioneros”, dice Matea de su forma de enfrentar este arduo trabajo.

Un mensaje para ti

Desde esas tierras lejanas, Matea y Marta tienen un mensaje para los jóvenes croatas: “Mi mensaje para los jóvenes en Croacia es que sean valientes en su vida, porque el valor no es la característica de unas pocas personas sino que debería ser la característica de cada persona que asume la responsabilidad de su propia vida. Teniendo esto en cuenta, considero que no solo somos responsables de nuestra propia vida sino también de la gente que nos rodea, nuestro prójimo”, dice Marta.

“A todos los jóvenes en Croacia les diría que se esfuercen en utilizar sus capacidades, sus talentos, que sean agradecidos por todo lo que tienen y que intenten reconocer cuánto pueden cambiar en el ambiente en el que viven, si así lo desean. No todos son llamados a obrar en el mismo lugar o de la misma manera, pero busca el espacio en el que puedas dar más, y házlo!”, es el mensaje de Matea.

Estas dos jóvenes misioneras, que trabajarán en Mineros hasta mediados de 2020, gracias a las redes sociales nos acercan el día a día de una realidad tan diferente a la nuestra. A pesar de las adversidades con las que conviven a diario, es inspiradora la alegría con la que enfrentan su obra. Sin duda, un ejemplo a seguir.

El día a día de Marta y Matea puede verse en la cuenta de Instagram @better_bolivit