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A esta altura, todos sabemos quién era Alfie. Sus padres, jóvenes de 20 y 21 años, han demostrado durante estos días de lo que son capaces de hacer los padres por sus hijos. Por el amor hacia Alfie, han llegado a movilizar a comunidades civiles, religiosas, de salud, no solo de su país sino de todo el mundo. El padre de Alfie hasta se ha reunido con el Papa Francisco, quien le dio su apoyo por defender la vida de su hijo.

Padres incondicionales

La situación de Alfie y de sus padres no es única, si bien es una de las pocas que ha generado tanto revuelo mediático. Pero es un buen ejemplo para demostrar de qué es capaz y hasta dónde puede llegar el amor de un padre hacia su hijo.

Si prestamos un poco de atención, podemos ver a nuestro alrededor luchadores en condiciones similares. En la comunidad en la que vivo, una familia en la que uno de los integrantes cuenta con alguna suerte de síndrome mental, ha demostrado no solo el valor de sus padres sino hasta dónde puede llegar el amor y el trabajo constante para integrar a este joven en la sociedad. Y descubrir que, a pesar de su discapacidad, transmite una alegría contagiosa, ganas de participar, de socializarse, y el entorno familiar le permite dar lo máximo de sí, y lo integra a la vida diaria, tanto de la familia, como de todos nosotros como comunidad. Un trabajo arduo, pero enriquecedor para cada persona que entra en contacto con esta realidad. Que saca de adentro lo mejor de nosotros. Y no, sus padres no parecen agotados, frustrados. Por el contrario, transmiten serenidad, armonía, y es de suponer que no deben haber pasado por momentos difíciles, de grandes desafíos, pero lo que sí trasmiten es, sin decirlo, el gran amor que se refleja en ese entorno familiar y la gran entrega que se refleja en ese hijo, en sus hermanos.

Hay muchísimas situaciones a nuestro alrededor en las que los padres no se rinden. Tal vez te identifiques con aquellos que trabajan con sus hijos con la tarea de la escuela, con su mejor integración en el grupo, o ayudándoles a enfrentarse a situaciones de violencia en su entorno, a situaciones de discriminación, a superarse en el deporte, a superarse a sí mismos…

Una nueva perspectiva

El derecho a la vida es un derecho universal. Seamos sanos o enfermos, todos podemos dar lo mejor de nosotros mismos desde nuestro lugar para mejorar nuestro entorno. Incluso desde la enfermedad, damos la oportunidad a otros de poder servir, ayudar, asistir.

Y desde el lugar de padres, defender los derechos de nuestros hijos, ya que no pueden hacerlo por sí mismos. Ser padres nos da una visión completamente diferente de la vida, nos cambia la perspectiva. Nos hace valientes. Como lo fueron los padres de Alfie, que nos dieron un gran ejemplo de lo que es capaz de hacer un padre por sus hijos.