Foto: archivo personal/Pixabay Foto: archivo personal/Pixabay

¿A qué se dedica?

Soy cosmetóloga y me dedico a esto desde hace catorce años. Trabajo en un salón médico-estético. 

¿Cuáles son los mayores desafíos de su profesión?

Aunque no lo parezca, se trata de un trabajo con mucha responsabilidad. La cosmética es un concepto amplio e implica una variedad de preparados y aparatos para el tratamiento de la piel del rostro y del cuerpo en general. Si no se tiene el cuidado necesario, algo puede salir mal. Por eso considero que la responsabilidad y el profesionalismo son los desafíos más grandes. 

¿Cómo es la dinámica de su trabajo? ¿Qué modificaciones sufrió desde el comienzo de la pandemia?

La dinámica de mi trabajo es muy sencilla. Los clientes piden turno, trabajamos de forma individual y dedicándonos a pleno a nuestro trabajo. La pandemia nos modificó un poco los horarios debido a las medidas de protección: medir la temperatura, desinfectar, mantener un espacio de tiempo entre la atención de un cliente y otro para poder ventilar los espacios. 

¿Cuánto gana un cosmetólogo?

Pienso que no lo suficiente. Creo que, teniendo en cuenta los conocimientos, la responsabilidad y la creatividad que implica nuestro trabajo, nuestro sueldo es bajo.

¿Cuáles son sus prioridades en cuanto a su salario? ¿Tiene capacidad de ahorro?

El dinero no lo es todo. Para mí es importante poder vivir de mi salario, pero me importa más la buena atmósfera en el lugar de trabajo, la sonrisa y alegría de cada cliente satisfecho. Lamentablemente, ahorrar es difícil. 

¿Cómo se perfecciona en su trabajo?

Creo que esta profesión es inagotable en lo que respecta al perfeccionamiento. Siempre hay avances y aparecen métodos mejores e innovativos. Si hay ganas, hay infinidad de posibilidades de perfeccionarse a través de diversos cursos y escuelas. 

¿Recomendaría esta profesión a los jóvenes?

Por supuesto. Si eso es lo que les gusta, ¿por qué no? ¿No es lindo hacer que alguien se sienta más hermoso, más alegre y satisfecho?