Héctor Valencia (Foto: archivo personal) Héctor Valencia (Foto: archivo personal)

¿A qué se dedica?

Soy mecánico automotriz y desde hace 5 años copropietario de mi propio taller mecánico, donde hacemos todo tipo de arreglos y servicios, tanto mecánicos como eléctricos.

Ha llegado de Perú y ha formado una familia aquí, en Croacia. Además, es dueño de su propia empresa. ¿Cómo han sido sus comienzos? ¿Cómo se generó la idea de abrir su propio taller? ¿Qué obstáculos debió atravesar?

Como todos los comienzos, difíciles. Llegué con 29 años y sin saber una sola palabra de croata a conocer la tierra de mi abuelo y a probar suerte. Después de 2 años de estudiar croata y hacer todo tipo de trabajos a los que como extranjero podía acceder, empecé a estudiar ingeniería, pero con el tema del idioma se me hizo difícil. Como siempre me interesó especialmente la mecánica automotriz, al final decidí obtener ese título (en Croacia se trata de una escuela secundaria vocacional). Empecé a trabajar en un taller como practicante y después de terminar la escuela seguí trabajando allí, pero en las tardes trabajaba con uno de mis colegas, mi actual socio, para ir creando nuestro núcleo de clientes. Cuando juntamos suficientes clientes decidimos abrir nuestra propia empresa porque no era sostenible seguir teniendo 2 trabajos y las condiciones laborales que teníamos como empleados no eran satisfactorias. Gracias a que mi socio es croata y tenía una amplia experiencia laboral en el sector, así como muchos contactos, muchas personas nos ayudaron con todo el papelerío necesario para que empezáramos, tanto con consejos como con acciones concretas.

¿Cómo se manejó/se maneja con la burocracia en cuanto a la apertura y funcionamiento de su empresa?

La burocracia croata es bastante complicada y lo peor de todo es que las reglas van cambiando a menudo, así que hay que mantenerse siempre muy bien informado. Con nuestro ritmo intensivo de trabajo no llegamos a seguir las muchas legislaciones que influyen en nuestro taller con la regularidad y profundidad que quisiéramos, por lo que en ese aspecto hoy en día contamos principalmente con el apoyo, consejo e indicaciones de nuestra contadora.

¿Puede vivir de sus ingresos? ¿Cuáles son sus prioridades?

Sí, puedo. Cuando recién abrí mi empresa tenía un sueldo mínimo, porque las inversiones iniciales que hay que hacer en un taller mecánico son grandes, pero con el tiempo fue mejorando. Al comienzo contamos con una ayuda económica del gobierno para financiar parte del inventario inicial, que nos fue de gran utilidad, pero recién después de un par de años completamos lo principal del inventario, aunque siempre hay que ir ampliándolo, comprando nuevas herramientas y sobre todo programas de diagnóstico. Mis prioridades son tener un trabajo y sueldo estable del que mi familia y yo podamos vivir bien y que también nos permita ahorrar.

¿Cuántas horas trabaja por semana?

Nuestro horario habitual es de lunes a viernes de 8 a 16 hrs. Ahora que ya estamos más establecidos y que tenemos ya un par de trabajadores respetamos bastante ese horario, pero al comienzo solíamos trabajar muchas horas extras y trabajábamos cada sábado por medio, a veces más.

¿Cómo se va perfeccionando en su trabajo? ¿Cómo se perfeccionan sus empleados?

De vez en cuando realizo algún curso específico, pero me perfecciono constantemente haciendo averiguaciones por Internet. ¡Hay mucho que se puede aprender a través de videos y foros de especialistas y entusiastas automotrices!

¿Recomendaría este trabajo a los jóvenes?

A mí la mecánica me encanta. Me encanta resolver los diversos problemas que se me presentan y siempre trato de ir aumentando mis conocimientos y mejorando. Pero es un trabajo físicamente exigente y bastante agotador. En esos cinco años hemos tenido muchos practicantes, pero solo algunos de ellos verdaderamente querían ser mecánicos. La mayoría venía a sus prácticas solo para cumplir con los requisitos de la escuela y obtener un título secundario, ya que ingresaron a la escuela de mecánicos solo porque no tuvieron puntaje para algún bachillerato… ¡Es un trabajo solo para los verdaderos fierreros!